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IMPORTANCIA DEL SELENIO PARA LA SALUD HUMANA
Publicación en saludpublica.com:Diciembre 26, 2000
Ciudad de la investigación: Wildford, Reino Unido
Fuente Informativa: The Lancet 356
Institución investigadora: Centre for Nutrition and Food Safety, School of Biological Sciences, University of Surrey, Guildford, Reino Unido.
Autores: Rayman MP.
Título original: [The Importance of Selenium to Human Health]
Título original en castellano: Importancia del Selenio para la Salud Humana
Cantidad de páginas: Artículo editado entre las páginas 233 y 241 de la fuente citada.
Selección y supervisión:
Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)
Redacción conceptual en castellano:
SNC


Informe conceptual

IMPORTANCIA DEL SELENIO PARA LA SALUD HUMANA
La deficiencia de selenio genera deficiencia inmunitaria y de las defensas antioxidantes, lo cual se asocia con un aumento en el riesgo de infecciones, cáncer, aborto y otras patologías.

Desarrollo:
El selenio es un nutriente esencial de importancia fundamental para la biología humana, destaca la autora. Esta consideración se torna obvia a medida que las nuevas investigaciones van demostrando funciones insospechadas de este elemento en áreas importantes de la salud humana. El selenio, en forma de selenocisteína, es uno de los constituyentes de las selenoproteínas, algunas de las cuales tienen notables funciones enzimáticas. En estos casos, el selenio funciona como un centro redox. El ejemplo mejor conocido de función redox del selenio es la reducción del peróxido de hidrógeno y de los hidroperóxidos por las glutatión peroxidasas dependientes de selenio, lo cual da lugar a productos no dañinos (agua y alcoholes). Hasta el momento se han identificado unas 35 selenoproteínas, aunque en muchos casos no se ha aclarado totalmente su función biológica.

Patologías asociadas con la deficiencia de selenio

Como el selenio ingresa en la cadena alimentaria a través de las plantas, las cuales lo incorporan del suelo, se ha detectado deficiencia de selenio en áreas donde el contenido de este elemento en suelo es bajo. Dos patologías asociadas a la deficiencia de selenio, la enfermedad de Keshan, (una clase de miocardiopatía endémica) y la enfermedad de Kashin-Beck (cierto tipo de artritis deformante), fueron identificadas por primera vez en una zona de China en la que el contenido de selenio en suelo es extremadamente bajo.

Efectos de la deficiencia menos grave de selenio

Existen evidencias de que una deficiencia menos acentuada de selenio puede tener efectos adversos sobre la susceptibilidad a las enfermedades y el mantenimiento de una salud óptima. Un bajo nivel de selenio puede contribuir a la etiología de una enfermedad, pero en algunos casos puede ser el resultado de la propia patología y exacerbar su progresión. Varios estudios sugieren que la deficiencia de selenio se acompaña de compromiso inmunológico y, probablemente, guarda relación con el hallazgo, en condiciones normales, de cantidades significativas de selenio en tejidos de relevancia inmunitaria como el bazo y los ganglios linfáticos. La deficiencia de selenio puede afectar tanto a la inmunidad humoral como a la mediada por células. En cambio, la suplementación de este elemento en individuos con reservas normales tiene efectos inmunoestimulantes, incluyendo un aumento en la proliferación de linfocitos T activados. Este efecto parece relacionarse estrechamente con la capacidad del selenio de regular positivamente la expresión de receptores de interleuquina-2 en la superficie de los linfocitos y en las células natural killer.

Por otra parte, se ha demostrado que los virus habitualmente no patógenos pueden tornarse perjudiciales en personas con deficiencia de selenio. El virus coxsackie ha sido aislado de sangre y tejidos de pacientes con enfermedad de Keshan y se cree que es un cofactor en el desarrollo de la miocardiopatía. Si estos hallazgos son aplicables a otros virus ARN, tales como los de la polio, la hepatitis, la gripe y el sida, la deficiencia de selenio podría tener implicaciones importantes en salud pública.

El selenio es un potente inhibidor del HIV in vitro; varios estudios han demostrado una declinación progresiva del selenio plasmático en paralelo a la pérdida de células T CD4+ en pacientes HIV positivos. En el caso de las infecciones por virus de hepatitis B y C, el selenio parece tener un papel protector contra la progresión al cáncer hepático.

Asimismo, se han hallado niveles séricos de selenio significativamente menores en las mujeres con abortos recurrentes o en el primer trimestre de gestación, lo que sugiere que la pérdida del embarazo podría relacionarse con una disminución de la protección antioxidante que brindan las glutatión peroxidasas a las membranas biológicas y al ADN. El selenio también es esencial para la fertilidad masculina, ya que es requerido en la biosíntesis de testosterona y en la formación y desarrollo normal de los espermatozoides. En un estudio realizado en Glasgow, la suplementación con 100 gg diarios de selenio durante 3 meses incrementó significativamente la motilidad espermática de los hombres subfértiles.

Existen varias evidencias que indican que el selenio es importante para la función cerebral: durante la depleción de selenio el cerebro tiene prioridad en el suministro de este elemento; la tasa de recambio de algunos neurotransmisores se altera durante la deficiencia de selenio; la suplementación con selenio reduce las convulsiones epilépticas intratables en los niños; se advierte una aceleración de la declinación cognitiva en los ancianos con niveles séricos reducidos de selenio. Se ha observado que la reducción de los niveles séricos de selenio se asocia con una mayor incidencia de depresión y otros estados negativos del humor, tales como la ansiedad, la confusión y la hostilidad y de modo contrario, la ingesta elevada o la suplementación con este elemento parece mejorar el humor.

Los niveles actuales de consumo de selenio en poblaciones europeas pueden llevar al compromiso de la función hormonal tiroidea. En una investigación realizada en un pequeño grupo de ancianos, la suplementación con selenio promovió la conversión de tiroxina a triiodotironina (la hormona activa).

Además, el selenio puede tener funciones protectoras contra la patología cardiovascular. Esta hipótesis se ve sustentada por la capacidad de las glutatión peroxidasas de inhibir la modificación oxidativa de los lípidos y de reducir la agregación plaquetaria (el aumento de hidroperóxidos estimula la producción de tromboxano). Al respecto, los estudios epidemiológicos prospectivos han arrojado resultados discordantes. Mientras que en uno de ellos se halló un aumento de entre 2 y 3 veces en la morbilidad y mortalidad cardiovascular en individuos con niveles séricos de selenio menores a 45 gg/l, en otro sólo se halló una relación similar en el caso de la mortalidad por accidente cerebrovascular. El selenio no sólo se comporta como antioxidante sino también como antiinflamatorio, ya que reduce el nivel de hidroperóxidos que actúan como intermediarios en la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos, y modula el estallido respiratorio. Cabe esperar que toda condición asociada a un aumento del estrés oxidativo o de la inflamación se vea influenciada por los niveles de selenio, como en el caso de la artritis reumatoidea, la pancreatitis y el asma. Hay evidencias de que el selenio puede tener un papel protector en la pancreatitis. Otra investigación comprobó que la administración de 600 gg diarios de selenio junto con otros antioxidantes redujo el dolor y la frecuencia de ataques en los pacientes con pancreatitis crónica o recurrente. Los estudios epidemiológicos realizados desde los años 70 han dado pruebas de la relación inversa entre el consumo de selenio y la mortalidad por cáncer.

Esta relación se verificó en los trabajos más recientes, que involucraron entre 8 000 y 11 000 individuos, en los cuales se comprobó que un bajo nivel de selenio se asocia con un riesgo significativamente elevado de cáncer. En una investigación finesa, el riesgo relativo de cáncer de pulmón entre el tercilo más alto y el tercilo más bajo de selenio sérico fue de 0.41. La autora señala que en una región de China el 15% de los adultos se hallan infectados por el virus de la hepatitis B, con un riesgo 200 veces mayor de desarrollar carcinoma hepatocelular. Luego de asignar a 226 de estos pacientes a recibir placebo o 200 gg diarios de selenio, no se registraron casos de este cáncer en el grupo suplementado en los 4 años de seguimiento, mientras que hubo 7 casos en el grupo placebo. En un estudio similar realizado en Estados Unidos en personas con antecedentes de cáncer cutáneo no melanoma, la suplementación con selenio no redujo la incidencia de esta neoplasia en particular pero disminuyó la mortalidad oncológica total. Este ensayo se realizó en una región donde la ingesta promedio de selenio es de 90 gg diarios, es decir superior al nivel necesario para una actividad óptima de las selenoenzimas. Aunque esta observación no descarta la participación de las enzimas mencionadas en la prevención contra el cáncer sugiere que el efecto antineoplásico del selenio podría relacionarse con su capacidad de estimular el sistema inmune o de producir metabolitos antitumorales (por ejemplo, metilselenol).

Ingesta actual de selenio en Europa

En el Reino Unido la ingesta recomendada de selenio (75 gg diarios para los hombres y 60 gg diarios para las mujeres) ha sido determinada en función del nivel necesario para maximizar la actividad plasmática de la glutatión peroxidasa dependiente de selenio, lo cual se logra con concentraciones plasmáticas de entre 89 gg/l y 114 gg/l. Actualmente, la ingesta promedio de selenio en el Reino Unido alcanza sólo a la mitad de la recomendada y ha declinado considerablemente en los últimos 25 años. Por su parte, la ingesta recomendada en los Estados Unidos (55 gg diarios para ambos sexos) deriva de estudios que establecieron el consumo de selenio necesario para alcanzar concentraciones plasmáticas máximas de glutatión peroxidasa.

Si se utiliza como parámetro la saturación de la actividad de esta enzima en las plaquetas, la ingesta requerida de selenio se modifica y sus valores se ubican entre 80 y 110 gg diarios.

En poblaciones que poseen baja ingesta de selenio, los niveles séricos o plasmáticos de este elemento correlacionan bien con la actividad eritrocitaria de glutatión peroxidasa, pero esta relación se pierde para ingestas más elevadas. En apariencia, el consumo de selenio necesario para saturar la actividad de glutatión peroxidasa es insuficiente para optimizar la respuesta inmune o reducir el riesgo de cáncer. Aunque varias selenoenzimas podrían servir como marcadores funcionales del nivel de selenio, es improbable que resulten apropiadas como marcadores de otras funciones del selenio relacionadas, por ejemplo, con la producción de metabolitos anticarcinogénicos.

Fuentes y biodisponibilidad del selenio

Salvo las nueces de Brasil y el riñón, existen muy pocos alimentos que constituyan buenas fuentes de selenio en los países europeos; también los cangrejos y el pescado contienen cantidades moderadas de este elemento. El trigo norteamericano es una buena fuente de selenio, pero no sucede lo mismo con el trigo europeo por el escaso contenido de selenio de los suelos.

La biodisponibilidad y distribución tisular del selenio dependen de la forma en que se halla el elemento ya que, por ejemplo, la selenometionina es más eficaz para aumentar el contenido aparente de selenio por ser incorporada de manera inespecífica a las proteínas en lugar de la metionina.

Investigaciones sobre selenio: el futuro

El papel insospechado del selenio en las enfermedades virales abre nuevos caminos en la prevención y el tratamiento de estas patologías. Actualmente, se están llevando a cabo dos ensayos aleatorizados con selenio en pacientes HIV positivos de República Dominicana y Miami. Por otra parte, el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos realizará un estudio de 12 años para evaluar los efectos de la suplementación con selenio y vitamina E sobre el riesgo de cáncer de próstata.

Conclusiones

Las evidencias recientes han remarcado la importancia del selenio en salud humana, concluye la autora. En general, la ingesta de este elemento parece ser subóptima, al menos, en relación con el riesgo de cáncer y de progresión al sida de la infección por HIV.

Será necesario realizar otras investigaciones para establecer cuál es la ingesta óptima de selenio.

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