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TRATAMIENTO DEL ASMA Y DE LA RINITIS DURANTE EL EMBARAZO
Publicación en saludpublica.com:July 14, 2005
Ciudad de la investigación: Nueva York, EE.UU.
Fuente Informativa: Journal of Women's Health, 14(3)
Autores: Osur S
Cantidad de páginas: Artículo editado entre las páginas 263 y 276 de la fuente citada.
Selección y supervisión:
Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)
Redacción conceptual en castellano:
SNC


Informe conceptual

TRATAMIENTO DEL ASMA Y DE LA RINITIS DURANTE EL EMBARAZO
El tratamiento agresivo del asma es esencial durante el embarazo para prevenir efectos adversos perinatales asociados con la enfermedad no controlada.

Desarrollo:
El asma y la rinitis suelen complicar el embarazo. La prevalencia del asma en las mujeres embarazadas es de 3.7 a 8.4%. La rinitis alérgica constituye un factor de riesgo para el desarrollo de asma. La incidencia de rinitis durante el embarazo varía entre 18 y 30%.

La evolución del asma puede ser alterada en forma adversa por la gestación, colocando a la madre y al feto en riesgo. El empeoramiento del asma suele ocurrir en las últimas etapas del embarazo. Una preocupación sobre el asma materno es la adecuada oxigenación del feto. Debido a que el ambiente fetal normal es hipoxémico, el feto es muy sensible a la oxigenación materna.

Estudios recientes muestran que el asma se asocia con leve incremento del riesgo de mortalidad infantil, un aumento significativo en el riesgo de otras complicaciones perinatales como preeclampsia, cesárea, diabetes gestacional, bajo peso al nacer, retardo del crecimiento intrauterino y nacimiento pretérmino. Afortunadamente los resultados perinatales de las mujeres embarazadas cuyo asma está bien controlado son indistinguibles de los de las mujeres sin asma.

Por lo tanto, las pacientes embarazadas con asma persistente requieren un tratamiento agresivo del asma que incluye medidas de control ambiental y uso de medicaciones para el control a largo plazo. Dentro de estas últimas, los corticoides inhalatorios (CI) son de preferencia, debido a su eficacia. Sin embargo, las preocupaciones respecto de su seguridad pueden determinar que los médicos o los pacientes busquen un tratamiento alternativo, menos efectivo durante el embarazo.

Debido a que los CI fueron categorizados como categoría C respecto del embarazo -con falta de estudios en seres humanos para riesgo fetal y con falta de o positividad de estudios en animales para riesgo fetal- otros tratamientos para controlar el asma, como el cromoglicato o nedocromilo, parecen ser más deseables para ser utilizados durante el embarazo. Estos últimos se encuentran dentro de la categoría B para el embarazo, es decir, que no muestran evidencia de riesgo fetal en estudios en seres humanos o en animales.

Un CI, la budesonida fue reclasificado como categoría B sobre la base de datos en seres humanos que apoyan su uso durante el embarazo.

En el asma persistente moderado y grave, puede considerarse la terapia complementaria incluyendo agonistas beta 2 de acción prolongada (ABAP), antagonistas del receptor de leucotrienos y teofilina.

Debido a que la rinitis puede afectar de forma adversa la calidad de vida y la evolución del asma, se recomienda también el tratamiento agresivo. La rinitis del embarazo no es de etiología alérgica, sino que refleja los efectos fisiológicos del embarazo sobre la mucosa nasal. Las pacientes que utilizaban corticoides intranasales antes de quedar embarazadas, pueden continuar su uso durante el embarazo.

El autor concluye que las pacientes embarazadas con asma persistente deben ser tratadas con CI, especialmente budesonida, que se encuentra dentro de la categoría B. Los ABAP constituyen una terapia adyuvante preferible a la teofilina o modificadores de leucotrienos.

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