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El tiempo excesivo de pantallas a la edad de 1 a 2 años acarrearía consecuencias mentales negativas en la adolescencia
The Lancet eBioMedicine Singapur, Singapur 19 Enero, 2026

El tiempo excesivo frente a pantallas de niños y niñas menores de 2 años puede afectar su desarrollo neurológico y exacerbar el riesgo de futuros problemas de salud mental; el estudio considera fundamental minimizar la exposición durante las etapas críticas de la infancia. 
La exposición temprana a las pantallas puede ser importante no solo para el comportamiento inmediato, sino también para el desarrollo cerebral y la salud mental a largo plazo.

El artículo que publica la revista The Lancet eBioMedicine * plantea como hipótesis principal que el tiempo excesivo frente a pantallas de los niños y niñas predeciría alteraciones en el desarrollo de la integración de algunas regiones cerebrales. Los autores también señalan que las alteraciones neuronales guardarían relación con la toma de decisiones como posteriores predictores de ansiedad en la adolescencia.

El tiempo infantil frente a pantallas se ha relacionado con una amplia gama de resultados negativos, incluidos la ansiedad y la depresión, pero todavía resta conocer las vías subyacentes y los mecanismos del efecto.
Los niveles de uso de pantallas por parte de la cohorte estudiada son preocupantes, tanto por su magnitud como por su clara divergencia con las recomendaciones de la OMS de no exponerse a pantallas antes de los 2 años.
A las edades de 1 y 2 años, lLos niños y niñas de la investigación permanecían expuestos entre una y dos horas diarias frente a pantallas, respectivamente.
Los autores subrayan la importancia del estudio para la salud pública en la medida que identifica las vías de desarrollo neurológico que vinculan la exposición temprana a pantallas con consecuencias socioemocionales posteriores; los resultados son fundamentales en el entorno contemporáneo caracterizado por el uso de pantallas en rápido aumento. Además, advierten que las cifras ´provistas en el artículo subestimen las exposiciones actuales, puesto que los datos recopilados entre 2010 y 2014 preceden a la evidencia reciente de mayores aumentos a nivel mundial, en particular durante la pandemia de COVID-19.
Los niveles elevados de exposición a pantallas de una década atrás seguramente serán incluso mayores en la actualidad, situación que agrava las implicaciones de los hallazgos.

Detalles de la investigación 
El estudio siguió, entre junio de 2009 y diciembre de 2010, a 77 niñas y 91 varones inscritos en la cohorte longitudinal de nacimiento  Crecimiento en Singapur con resultados saludables (Growing Up in Singapore Towards Healthy Outcomes)
El programa de trabajo inscribió a mujeres en primer trimestre de embarazo con seguimiento de padres e hijos con el fin de examinar la influencia de los factores del desarrollo en la salud mediata de las criaturas.

Los investigadores analizaron el tiempo que los bebés pasaban frente a pantallas con datos recopilados  por medio de cuestionarios administrados a los padres o cuidadores de niños con 1 a 2 años.
La evaluación midió el desarrollo cerebral de los participantes con resonancias magnéticas de difusión a los 4.5, 6 y 7.5 años, la toma de decisiones  a los 8.5 años con la utilización del sistema Cambridge Gambling Task y los síntomas de ansiedad por la Escala Multidimensional de Ansiedad para Niños (Multidimensional Anxiety Scale for Children)  a los 13 años.

El desmesurado tiempo de exposición a pantallas durante la infancia predijo un deterioro notable en la integración de la red visual-cognitiva entre los 4.5 y los 7.5 años, indicativo de un patrón consistente con una maduración acelerada de la red visual; por el contrario, en niños de 3 a 4 años el abuso de tiempo no se asoció con los cambios en la red visual-cognitiva.

Es decir, para los investigadores, la exposición continua o acumulada las asociaciones más claras ocurrieron durante las primeras etapas de la vida, observación que refuerza la idea de que la infancia es una etapa particularmente sensible para el desarrollo cerebral, por constituir una instancia de la vida en que las influencias ambientales pueden tener implicaciones de mayor persistencia.

Durante la aplicación del Cambridge Gambling Test, la trayectoria acelerada de la red se asoció con tiempos de deliberación más largos a los 13 años asociados a mayor ansiedad.

Los autores destacan que la exposición temprana a las pantallas constituye un factor ambiental posible de modificar para alcanzar a largo plazo resultados auspiciosos significativos del desarrollo neurológico y la salud mental.
La involucración de los médicos en conversaciones sobre el uso adecuado de los medios, en especial durante la infancia, representan una parte importante de la orientación anticipatoria rutinaria y las evaluaciones del desarrollo, junto con el abordaje del sueño, la nutrición y la interacción con los progenitores o cuidadores de los niños.

El estudio reconoce varias limitaciones, entre ellas resalta que la medición de las decisiones y la ansiedad de los participantes se midieron a intervalos acotados y solo haber considerado la cantidad de tiempo transcurrido frente a las pantallas sin atender el contexto o el contenido que ofrecían, así como variables de potencial confusión como la interacción padre-hijo.

Los hallazgos tomaron en cuenta los resultados del trabajo de 2024 publicado por los mismos investigadores en la revista Psychological Medicine; aquel estudio había encontrado que el elevado tiempo ante las pantallas estaba asociado con cambios en las redes cerebrales reguladoras de las emociones, con el atenuante que padres e hijos podrían mitigar el cambio con lecturas.

Los autores aclaran y recomiendan continuar el seguimiento de los participantes hasta la edad adulta con el fin de comprender mejor cómo las diferencias neuronales y conductuales tempranas inciden en la salud mental mediata.

* The Lancet eBioMedicine
Neurobehavioural links from infant screen time to anxiety 
Pei Huanga ? Shi Yu Chan ? Kathy Xinzhuo Zhou ? Jasmine Chuah ? Aisleen Mariz Arellano Manahan ? Evelyn Chung Ning Law ? et al.
Enero 2026
https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S2352-3964%2825%2900543-2

Filiación de las autoras y autores: 
Institute for Human Development and Potential, Agency for Science, Technology and Research, Singapur
Department of Diagnostic Imaging, National University Health System, Singapur
Ministry of Health Holdings, Singapur
Department of Pediatrics, Khoo Teck Puat-National University Children’s Medical Institute, National University Health System, Singapur
Alice Lee Centre for Nursing Studies, National University of Singapore, Singapur
Centre for Sleep and Cognition & Centre for Translational Magnetic Resonance Research, Yong Loo Lin School of Medicine, National University of Singapore, Singapur
Department of Electrical and Computer Engineering, National University of Singapore
Integrative Sciences and Engineering Programme (ISEP), National University of Singapore
Department of Diagnostic & Interventional Imaging, KK Women’s and Children’s Hospital (KKH), Singapur
Yong Loo Lin School of Medicine, National University of Singapore, 
Department of Obstetrics & Gynaecology, National University Health System
Douglas Mental Health University Institute, Department of Psychiatry, Faculty of Medicine, McGill University, Montreal, Canadá


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