Noticia biomédica actualizada el 31 de marzo, 17:03hs; aSNC
Los niveles altos de presión arterial, incluso dentro del rango considerado normal, aumentan el riesgo de deterioro de la función renal en ausencia de factores cardiometabólicos tradicionales.
El artículo publicado en la revista Journal of Human Hypertension * analiza la asociación entre la presión arterial y el deterioro de la función renal en individuos sin enfermedad cardiovascular, hipertensión, diabetes, dislipidemia ni tabaquismo.
El ensayo aporta evidencia sobre el impacto de la presión arterial en una cohorte comunitaria de la ciudad de Teherán, Irán, con seguimiento periódico entre 1999 y 2021.La Universidad Shahid Beheshti de Ciencias Médicas y Servicios de Salud,
institución educativa y centro de investigación iraní donde se desempeñan los autores **, es una de las tres principales universidades de medicina ubicadas en la ciudad de Teherán. Fundada en 1961 como parte de una iniciativa más amplia para expandir la educación médica y los servicios de salud en la región, la universidad desempeña un papel crucial en la formación de profesionales y en la prestación de servicios clínicos e investigación médica avanzada.
Enfermedad renal y presión arterial
El incremento mundial continuo de la enfermedad renal crónica es impulsado principalmente por el envejecimiento poblacional, el tabaquismo y la creciente carga de factores de riesgo cardiometabólicos como la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia.
En la región de Medio Oriente y Norte de África, representa una causa importante de mortalidad y pérdida de años de vida saludables, con una proporción considerable atribuida a niveles elevados de presión arterial sistólica, lo que resalta su papel como factor de riesgo modificable.
Diversos estudios proponen que la disminución del filtrado glomerular medido (FGm) de al menos 30%, hasta valores por debajo de 60 ml/min/1,73 m², constituye un indicador valioso de progresión de la enfermedad y riesgo de mortalidad, criterio que hoy aplican un creciente número de ensayos clínicos.
El deterioro puede ocurrir de manera progresiva independientemente del estadio inicial de la enfermedad, lo que respalda su uso como desenlace clínico relevante.
Por otra parte, múltiples estudios prospectivos asocian la presión arterial y el riesgo de deterioro de la función renal en personas sin enfermedad renal previa. En este sentido, la presión diastólica parece tener un mayor valor predictivo que la sistólica, especialmente en individuos jóvenes.
Estudios poblacionales de gran escala llevados a cabo en Asia revelan la relación de ambas presiones con la aparición de enfermedad renal, pese al supuesto mayor efecto de la diastólica. Sin embargo, todavía existe poca evidencia sobre el efecto independiente de la presión arterial en adultos aparentemente sanos, particularmente dentro de rangos considerados normales.
Diseño y metodología
El estudio utilizó datos del Tehran Lipid and Glucose Study (TLGS), una cohorte poblacional urbana de Teherán orientada a evaluar enfermedades no transmisibles.
Tras excluir participantes con antecedentes de enfermedad cardiovascular, alteraciones metabólicas, tabaquismo y función renal reducida basal, la muestra final fue de 3.455 individuos, con un subgrupo de 2442 participantes con presión arterial en rango normal. El seguimiento alcanzó una media de 15,3 años.
La investigación recolectó información demográfica, hábitos y variables clínicas mediante cuestionarios estandarizados, junto con mediciones antropométricas y de presión arterial realizadas en condiciones controladas.
Definiciones adoptadas
El análisis incluyó determinaciones bioquímicas como la glucosa, lípidos y creatinina, y el cálculo del FGm, evaluado periódicamente durante el seguimiento (1999-2021).
Hipertensión: presión arterial sistólica ≥140 mm Hg, presión diastólica ≥90 mm Hg o uso de medicación antihipertensiva
Diabetes: valores de glucemia en ayunas ≥ 126 mg/dL o tratamiento hipoglucemiante. La prediabetes abarcó glucemia en ayunas entre 100–125 mg/dL sin tratamiento.
Obesidad: índice de masa corporal (IMC) ≥30 kg/m² o una circunferencia de cintura ≥95 cm, según puntos de corte específicos para la población.
El desenlace principal correspondió al deterioro de la función renal, definido como un FGm <60 mL/min/1,73 m² junto con una disminución ≥30% respecto del valor basal. Como análisis de sensibilidad, el deterioro también consideró un criterio más estricto, con una reducción ≥40% del FGm basal.
Evidencia del vínculo
Los índices de mayor presión arterial y edad coincidieron con el perfil cardiometabólico más desfavorable expresado en valores elevados de IMC, glucosa y lípidos, junto con menor FGm. El estudio aclara que las mujeres predominaron en los grupos con presión arterial más baja.
Durante el seguimiento de 15,3 años, el 7,1% de los participantes desarrolló deterioro de la función renal. El riesgo aumentó de manera directa con la presión arterial: cada incremento de 10 mm Hg en la presión sistólica elevó el riesgo en 55%, y cada aumento de 5 mm Hg en la diastólica en 33%.
Tras ajustar por múltiples factores clínicos y demográficos, ambas presiones mantuvieron asociación con el riesgo; sin embargo, en el modelo completamente ajustado, la asociación con la presión sistólica perdió significancia, mientras la diastólica conservó una relación independiente.
El análisis del subgrupo no mostró variaciones relevantes en la asociación entre presión sistólica y deterioro renal según edad, sexo, obesidad o prediabetes. En cambio, la presión diastólica presentó una asociación más fuerte en individuos sin prediabetes en comparación con aquellos con prediabetes, indicando un mayor impacto en personas metabólicamente más sanas.
Conclusiones clínicas
La presión arterial constituye un factor clave en el deterioro de la función renal, incluso antes de la enfermedad renal manifiesta. La presión diastólica mostró una asociación independiente, lineal y sostenida con el riesgo de deterioro renal, incluso en rangos normales, a diferencia de la presión sistólica.
Los autores destacan la relevancia clínica de la presión arterial diastólica como predictor temprano de deterioro de la función renal, incluso en individuos sin factores de riesgo cardiometabólicos y con valores de presión arterial dentro de rangos considerados normales. Respecto a su hallazgo, sugieren que los niveles de presión diastólica tradicionalmente subestimados podrían contribuir al daño renal a largo plazo, advertencia que refuerza la necesidad de reforzar la evaluación del riesgo cardiovascular y renal en la población aparentemente sana.
Limitaciones del ensayo
El estudio reconoce que el diseño observacional impidió establecer causalidad; aclara además que la única cohorte urbana analizada acotaría la generalización de los resultados a otras regiones o contextos, así como también que la posible influencia de factores excluidos en la medición y la dependencia del seguimiento clínico periódico, podrían capturar parcialmente la variabilidad individual a lo largo del tiempo.
* Journal of Human Hypertension
Blood pressure and renal function decline in apparently healthy adults: the tehran lipid and glucose study
Ebrahimi, N. 1, Masrouri, S. 1, Fardoost, S. 1, Azizi, F. 2, Hadaegh, F. 3
26 de marzo de 2026
DOI: 10.1038/s41371-025-01107-4
** Filiación de los autores:
1, 2, 3- Centro de Investigación para la Prevención de Trastornos Metabólicos, Instituto de Investigación de Trastornos Metabólicos y Obesidad, Instituto de Investigación de Ciencias Endocrinas, Universidad de Ciencias Médicas Shahid Beheshti, Teherán, Irán
4- Centro de Investigación Endocrina, Instituto de Investigación de Ciencias Endocrinas, Universidad de Ciencias Médicas Shahid Beheshti, Teherán, Irán
