El ejercicio de muy baja intensidad con una repetición como máximo produce reducciones evidentes de la presión aórtica en comparación con la braquial.
El artículo publicado en la revista American Journal of Hypertension * analiza el impacto diferencial de intensidades submáximas de ejercicio de resistencia (10% y 40% de repetición máxima) sobre las respuestas vasculares aórticas.
La actividad física regular mejora múltiples condiciones crónicas; por su parte, el entrenamiento de resistencia resulta clave para aumentar la fuerza muscular, la densidad ósea y la sensibilidad a la insulina. Sin embargo, el tipo de ejercicio produce aumentos transitorios de la presión arterial, influencia que promueve comprender sus efectos sobre la hemodinamia central.
Ejercicio y presión aórtica
A diferencia de la presión medida en el brazo, la aórtica refleja mejor la carga real que soporta el corazón y los diversos órganos. En particular, la presión de pulso central surge de dos componentes: uno “hacia adelante”, generado por la contracción del ventrículo izquierdo, y otro “hacia atrás”, producto de la reflexión de la onda de presión en las arterias periféricas. El componente reflejado puede aumentar el estrés sobre el sistema cardiovascular; incluso intensidades bajas de ejercicio de resistencia pueden modificar los componentes, aunque el efecto depende de la intensidad, el tipo de ejercicio y el momento de medición.
Detalles de la investigación
El estudio aleatorizado, cruzado y de control simulado, admitió 16 hombres de entre 18 y 23 años y excluyó a quienes padecieron enfermedades o tabaquismo, consumieron suplementos o medicación y a las mujeres en general, debido a la influencia de sus fluctuaciones hormonales en la presión aórtica y la rigidez arterial.
Las categorías de índice de masa corporal (IMC) incluyeron: bajo peso (<18,5 kg/m²), normal (18,5–24,9 kg/m²), sobrepeso (25,0–29,9 kg/m²) y obesidad (≥30 kg/m²). La presión arterial braquial ≥140/90 mmHg definió la de hipertensión.
La presión de pulso aórtica correspondió a la diferencia entre la presión sistólica y diastólica en la aorta.
El 1RM (one-repetition maximum) representó el peso máximo que una persona puede levantar en una sola repetición. El 10% de 1RM indicó un ejercicio de muy baja intensidad, mientras que el 40% baja a moderada. La comparación de los niveles permitió evaluar cómo distintas intensidades de ejercicio de fuerza influyen sobre la respuesta hemodinámica central.
Cada participante completó tres condiciones: 10% 1RM, 40% 1RM y control; todas las mediciones tuvieron lugar ≥24 h después de ejercicio previo. La abstinencia de cafeína, alcohol y alimentos duró al menos 12 horas.
Tras 50 min de reposo en decúbito supino, el registro hemodinámico englobó valores basales y mediciones entre 0–3 min posteriores al ejercicio (o reposo en condición control).
Las mediciones hemodinámicas centrales tuvieron lugar en una sala controlada (23–25 °C) mediante el dispositivo SphygmoCor XCEL. Con el participante en posición sentada, un manguito en el brazo izquierdo permitió registrar la presión arterial braquial, seguido de reinflado subdiastólico durante 30 segundos para obtener las ondas de presión.
La evaluación de la rigidez aórtica utilizó la velocidad de la onda de pulso carotídeo-femoral con el mismo equipo. El registro de ondas carotídeas utilizó tonometría, mientras que las femorales utilizaron un manguito en el muslo.
La determinación de fuerza máxima utilizó el ejercicio de curl de bíceps. Los participantes realizaron curls de bíceps bilaterales en tres series hasta el fallo al 10% o 40% de 1RM, con 2 min de descanso entre cada una.
Evidencias obtenidas
Las características basales muestran una población normotensa, con predominio de IMC normal y valores de fuerza máxima (1RM) entre 20 y 35 kg.
La carga total de trabajo resultó 2,2 veces mayor en la condición de 10% de 1RM en comparación con el 40%, aunque en ambas condiciones apareció una disminución progresiva entre las series.
En comparación con el reposo, el ejercicio de resistencia produjo aumentos en la presión arterial braquial (sistólica y de pulso), en la sistólica aórtica y telesistólica y en la rigidez arterial. La magnitud de estos aumentos resultó similar entre 10% y 40% de 1RM.
La presión de pulso aórtica aumentó tras el ejercicio con ambas intensidades, aunque el incremento fue menor en 10% de 1RM (+10,4 mmHg) respecto de 40% (+18,6 mmHg). La diferencia significativa continuó tras ajustar por carga de trabajo y al analizar solo sujetos no entrenados.
Los autores no encontraron correlación entre los cambios en rigidez arterial y la presión de pulso aórtica. La frecuencia cardíaca solo aumentó en la condición de 10% de 1RM, mientras que la presión arterial media y la diastólica no mostraron cambios relevantes.
Implicancias clínicas
Los resultados indican que el ejercicio de resistencia de muy baja intensidad (10% de 1RM) genera un menor incremento de la presión de pulso aórtica en comparación con intensidades superiores. El estudio aclara que la diferencia obedecería a una reducción de la carga pulsátil sobre el ventrículo izquierdo, consecuencia que implicaría un vínculo estrecho con una menor magnitud de la onda reflejada con una disminución de la poscarga cardíaca.
Para los autores, la relevancia de los beneficios queda evidenciada en la circulación central, no siempre detectables con mediciones periféricas, inconveniente que destaca la importancia de evaluar parámetros aórticos para la mejor comprensión del impacto cardiovascular del ejercicio. Además, la combinación de muy baja intensidad con mayor volumen de trabajo podría constituir una estrategia más segura, tolerable y accesible, especialmente en individuos no entrenados o con baja capacidad funcional, sin necesidad de incrementar el estrés cardiovascular.
Fortalezas del estudio
En primer lugar, los autores destacan el diseño aleatorizado, cruzado y controlado con placebo. Como segundo atributo remarcan que si la mayoría de los estudios sobre los efectos del ejercicio de resistencia en la reflexión de la onda utilizaron intensidades moderadas a altas (60 % o más de 1RM), el propio, por el contrario, pone el foco en la baja intensidad, dada su relevancia en la actividad física diaria y en los beneficios cardiovasculares.
En tercer lugar aclaran que, la condición de hombres jóvenes de los participantes evitan resultados con posibles influencias por envejecimiento, estrógenos y enfermedades.
Limitaciones
El ensayo presenta limitacione que detallan los investigadores:
a) la inclusión exclusiva de hombres jóvenes japoneses limita la generalización;
b) el uso de un único ejercicio (curl de bíceps) reduce la aplicabilidad a otros programas;
c) la ausencia de información sobre entrenamientos previos podría haber influido en los resultados y
d) el diseño sin cegamiento no permite descartar expectativas.
* American Journal of Hypertension
Effect of Very Low-Intensity Resistance Exercise on Aortic-Brachial Blood Pressure Disparity in Young Men
Kaname Tagawa1 2, Junichiro Hashimoto1 3
Abril 2026, Vol 39 (4)
DOI: 10.1093/ajh/hpaf172
Filiación de los autores:
1- Medical Center, Miyagi University of Education, Sendai, Japón.
2- Faculty of Humanities, Miyazaki Municipal University, Miyazaki, Japón.
3- Division of Nephrology, Endocrinology, and Vascular Medicine, Department of Medicine, Tohoku University Graduate School of Medicine, Sendai.
