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El uso excesivo de Instagram podría erosionar el sentido de identidad y alterar la percepción de nuestros cuerpos
Computers in Human Behavior Milán, Italia 23 Junio, 2026

El uso intensivo de Instagram podría influir no solo en cómo las personas ven sus cuerpos, sino también en cómo el cerebro percibe como “nuestro" el cuerpo propio; es decir, podría erosionar la autoestima hasta el punto de dejar de reconocerse físicamente.

El artículo publicado en la revista Computers in Human Behavior * plantea la hipótesis de la erosión digital de la identidad corporal por años de exposición a selfies, rostros maquillados y representaciones digitales del yo pueden desdibujar gradualmente los límites perceptivos que nos permiten reconocer nuestros rostros como únicos. En otras palabras, si vivimos en un mundo digital donde todos los rostros tienden a parecerse, aumenta el riesgo de recordar qué nos hace únicos. 

En general, en un mundo cada vez más marcado por la proliferación de tecnologías digitales y la mediación digital de la identidad corporal, el estudio precisa que la exposición virtual puede alterar los fundamentos multisensoriales de la identidad corporal.

Apariencia en las redes sociales
La salud mental de los adolescentes y jóvenes adultos representa  en la actualidad uno de los principales desafíos de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente uno de cada siete adolescentes y de cada ocho adultos del mundo padece un trastorno mental. Entre los factores que generan mayor preocupación destacan los relacionados con el cuerpo y la autoimagen. 

Para los autores, la cultura contemporánea cada vez más centrada en la apariencia, el aspecto físico desempeña un papel fundamental en la construcción de la identidad personal y las relaciones interpersonales. Por lo tanto, no les sorprende que la insatisfacción corporal esté asociado con menor bienestar psicológico y represente un factor de riesgo significativo para el desarrollo de trastornos alimentarios, depresión, ansiedad social y baja autoestima.

El debate científico puso el acento en el papel de las redes sociales, de manera tal que plataformas como Instagram transformaron el cuerpo en una herramienta fundamental de comunicación y autorrepresentación. En entornos digitales, el rostro y la apariencia física permanecen en constante exposición, observados, comparados, modificados mediante maquillajes y evaluados a través de "me gusta", comentarios y métricas de visibilidad.
La permanente comparación con imágenes idealizadas y estándares estéticos, a menudo poco realistas, aumenta la presión percibida en relación con la propia apariencia, contribuyendo no solo a una mayor insatisfacción corporal, sino también a una autoevaluación más crítica.

El estudio ubica la centralidad del riesgo en las redes sociales, en vista de una influencia no solo ejercida en la forma de evaluación de los propios cuerpos, sino también en la que construimos nuestra identidad.

Instagram y el rostro propio
Los investigadores exploraron un aspecto que hasta ahora había pasado casi completamente desapercibido: la relación entre el uso de Instagram y los procesos que permiten al cerebro reconocer el rostro personal como propio. 
El cuerpo no es solo una imagen; a diario, el cerebro integra continuamente información interna (como el ritmo cardíaco, la posición de las extremidades y las sensaciones viscerales) con datos provistos del entorno externo (lo que vemos y tocamos, por ejemplo). La integración genera una sensación aparentemente obvia pero fundamental: la certeza que el cuerpo es nuestro y que existimos como individuos distintos de los demás.

El estudio aclara que la neurociencia demuestra que tales procesos constituyen uno de los pilares de la identidad personal. Cuando funcionan correctamente, aportan a la regulación emocional, a la autoconciencia y a la sensación inmediata de que nuestro cuerpo nos pertenece. Cuando las sensaciones son alteradas, puede resultar más difícil sentirnos plenamente a gusto en el propio cuerpo, reconocer con claridad sus estados internos y mantener una distinción estable entre el yo y los demás. Por este motivo, las alteraciones de los mecanismos representan un factor de vulnerabilidad para diversas afecciones clínicas, incluidas las alimentarios y disociativas.

Participantes del trabajo
El grupo de 95 jóvenes, hombres y mujeres, con edad promedio de 26 años y casi ocho años de uso de Instagram, experimentó vivencias de realidad virtual conocidas como ilusiones corporales. Al sincronizar lo que una persona ve y siente sobre su propio cuerpo, los procedimientos pueden inducir temporalmente la sensación de que el rostro o el cuerpo de otra persona le pertenece. 
Las ilusiones corporales permiten estudiar la solidez de los límites que separan el yo de los demás y reconocer los cuerpos propios como "nuestros". Por lo tanto, la facilidad con que una persona experimenta estas ilusiones representa un indicador de la maleabilidad y flexibilidad de la identidad corporal de un individuo.

Los resultados del estudio revelaron por primera vez un fenómeno inesperado. Los investigadores observaron una especie de "efecto dosis": cuanto mayor era el historial de uso de Instagram de una persona (y, por lo tanto, cuantos más años llevaba utilizando la plataforma), mayor era la probabilidad de que los participantes percibieran el rostro del desconocido mostrado en realidad virtual como el suyo propio. El hallazgo adquiere particular interés por su referencia al rostro, posiblemente el componente más personal e identificativo del cuerpo humano.

Los autores destacan que por los rostros nos reconocemos en el espejo, construimos la individualidad y somos reconocidos por los demás. En otras palabras, la asociación no surge en ninguna representación corporal, sino precisamente en el sector más estrechamente vinculada al sentido de quiénes somos. 

Los hallazgos sugieren que la exposición prolongada a entornos digitales centrados en imágenes podría influir en procesos más profundos mediante los cuales el cerebro construye un sentido de identidad, condición que respalda lo que el estudio define como la "hipótesis de la erosión de la identidad corporal". En otras palabras, si durante años vivimos en un mundo digital donde todos los rostros tienden a parecerse entre sí, el riesgo es que se vuelva más difícil recordar lo que nos hace únicos.

El estudio no demuestra que Instagram cause problemas de salud mental, ni que estos cambios tengan necesariamente consecuencias negativas. Sin embargo, abre una nueva perspectiva sobre la relación entre tecnología e identidad.

Los participantes del ensayo pertenecen a la primera generación que creció con las redes sociales y comenzaron a usar plataformas al final de la adolescencia para integrarlas  durante casi una década a su vida cotidiana. Si bien en estos jóvenes adultos se observan asociaciones con procesos fundamentales para la construcción de la identidad corporal, la cuestión que surge concierne a las nuevas generaciones y a los nuevos adolescentes, que entran en contacto con estas tecnologías a una edad cada vez más temprana y durante periodos de tiempo crecientes.

Las fortalezas del trabajo incluyen la calidad de los participantes, los factores de confusión potencialmente trascendentales y la condición mixta de la muestra que facilitó el abordaje del desequilibrio de género impreciso que, en estudios anteriores, limitó las investigaciones referidas a la imagen corporal. 


* Computers in Human Behavior
Blurring the boundaries of the self: Instagram's impact on bodily identity and multisensory experience among young adults
Maria Sansonia c Jade Portingaleb, Stefano De Gasparic d, Giulia Brizzia e, Magdalena Chorz?paf, Giuseppe Rivac e
27 de mayo, 2026

Filiación de las autoras y autores: 
a- Department of Psychology, Catholic University of the Sacred Heart, Milán, Italia

b- School of Psychological Sciences, The University of Melbourne, Victoria, Australia

c- Humane Technology Lab, Università Cattolica del Sacro Cuore, Milán, Italia

d- Department of Computer Science, University of Pisa, Pisa, Italia

e- Applied Technology for Neuro-Psychology Lab, IRCCS Istituto Auxologico Italiano, Milán

f- SWPS University, Warsaw, Poland, Chodakowska 19/31, Polonia


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