Redacción científica objetiva
David Rojas Márquez, bioquímico, Universidad Nacional de Córdoba (UNC), Argentina
La medición rutinaria de la presión arterial en consultorios odontológicos públicos revela una elevada proporción de adultos con hipertensión, en particular personas jóvenes que desconocían la enfermedad o no recibían tratamiento, hallazgo que destaca el valor de estos ámbitos para fortalecer la prevención cardiovascular.
El artículo publicado en la revista Plos One * determina la frecuencia de hipertensión arterial, el grado de conocimiento del diagnóstico, el tratamiento y el control de la enfermedad en adultos atendidos en un consultorio odontológico público; también analiza las diferencias entre grupos etarios y la posible relación con diversos indicadores de salud bucal e hipertensión.
Trascendencia de la investigación
La elevada frecuencia de hipertensión refleja la importante carga de enfermedad bucal y metabólica, además de la influencia de los determinantes sociales de la salud.
Los resultados del estudio respaldan la incorporación del tamizaje de la presión arterial en los consultorios odontológicos públicos, especialmente en adultos jóvenes, para identificar personas con hipertensión no diagnosticada o mal controlada y favorecer intervenciones tempranas orientadas a la prevención cardiovascular.
Riesgo silencioso
La hipertensión arterial constituye el principal factor de riesgo modificable para las enfermedades cardiovasculares y una de las principales causas de muerte prematura en el mundo. Su evolución suele transcurrir sin síntomas durante muchos años, circunstancia que favorece el diagnóstico tardío y el desarrollo de complicaciones como infarto de miocardio, evento cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, enfermedad renal y demencia.
La detección temprana mediante controles periódicos permite iniciar intervenciones eficaces capaces de reducir la morbimortalidad cardiovascular. Sin embargo, la proporción importante de adultos mantiene escaso contacto con los servicios médicos dificulta el diagnóstico oportuno, especialmente durante la edad media de la vida.
Los servicios odontológicos representan un ámbito alternativo para identificar personas con presión arterial elevada. Muchos pacientes concurren regularmente al odontólogo aun cuando no realizan controles médicos frecuentes, situación que brinda oportunidades para incorporar estrategias de prevención cardiovascular dentro de la atención habitual.
Evidencias del estudio
Los autores mostraron una elevada carga de hipertensión arterial en los pacientes odontológicos, con una prevalencia mayor entre los adultos de 65 años o más (74.1%) que entre los menores de esa edad (28.1%).
Aunque el conocimiento del diagnóstico y el tratamiento fueron elevados, los adultos más jóvenes mostraron menor probabilidad de conocer su condición y de recibir tratamiento antihipertensivo que los adultos mayores.
La población del ensayo presentó una elevada carga de enfermedad bucal, reflejado principalmente por una menor frecuencia de cepillado dental de dos o más veces al día, mayor consumo de bebidas azucaradas, elevada prevalencia de diabetes tipo 2 y sobrepeso u obesidad. Los autores consideraron de interés que más del 70% de los participantes con elevada carga de enfermedad bucal hablaba un idioma distinto del inglés, así como también que el 80% percibía ingresos bajos.
En cuanto a los niveles de conocimiento del diagnóstico y de tratamiento, los más jóvenes desconocían con mayor frecuencia su hipertensión y carecían de tratamiento.
Diseño del estudio
Los participantes del estudio transversal fueron reclutados en un servicio público de evaluación odontológica del Westmead Centre for Oral Health de Sidney, Australia. La investigación incluyó 302 adultos mayores de 18 años atendidos entre noviembre de 2023 y abril de 2024, quienes, sin excepción, respondieron un cuestionario sobre antecedentes médicos, factores de riesgo cardiovascular y hábitos de salud bucal.
El ensayo incluyó dos mediciones consecutivas de presión arterial mediante dispositivo automático validado. Además, englobó registros de peso, talla, índice de masa corporal y diversos indicadores clínicos odontológicos (por ejemplo, piezas dentarias presentes y necesidad de tratamiento periodontal).
Un cuestionario específico permitió el registro de factores de riesgo cardiovascular según las recomendaciones evaluarlas. Entre ellas destacaron antecedentes de hipercolesterolemia, hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, tratamiento con fármacos hipolipemiantes y antihipertensivos, antecedentes de fibrilación auricular, consumo de frutas y verduras y práctica de actividad física. Los investigadores definieron hipertensión cuando el promedio de las mediciones alcanzó valores iguales o superiores a 140/90 mmHg o cuando el participante conocía el diagnóstico y recibía tratamiento farmacológico antihipertensivo.
Resultados observados
La población evaluda mostró una importante carga de enfermedad bucal y factores de riesgo cardiovascular. La edad promedio rondó los 60 años y algo más de la mitad correspondió a adultos mayores de 65.
Cerca del 60% de los participantes fueron mujeres y más del 70% hablaba otro idioma además del inglés; la mayoría perteneció a hogares de bajos ingresos y casi la mitad requería tratamiento periodontal.
Un tercio expuso una pérdida importante de piezas dentarias y alrededor del 70% presentó sobrepeso u obesidad; además, aproximadamente uno de cada cinco informó diabetes tipo 2 y una proporción similar reportó ser fumador/a activa.
El 52% de las personas padecía hipertensión, proporción muy superior a la registrada en la población australiana general. La enfermedad afectó a el 74% de adultos mayores, mientras que entre los menores de 65 años apareció en un 28%.
Las diferencias entre ambos grupos no se limitaron a la frecuencia de hipertensión puesto que los resultados mostraron que los adultos jóvenes desconocieron con mayor frecuencia su diagnóstico y recibieron menos tratamiento farmacológico: entre quienes tenían hipertensión, alrededor del 71% de los menores de 65 años conocía la enfermedad, frente a casi el 87% de los adultos mayores. Del mismo modo, poco más de la mitad de los pacientes jóvenes recibía medicación antihipertensiva, mientras que esa condición superó el 80% entre los mayores. Además, los pacientes jóvenes con hipertensión mostraron con mayor frecuencia valores elevados que los adultos mayores, circunstancia compatible con un menor control de la enfermedad.
Conclusiones y recomendación
La proporción de personas con hipertensión, según lo expuesto en el artículo, superó al promedio nacional de Australia, con menornivel de conocimiento y tratamiento entre los adultos jóvenes en comparación con los mayores.
El estudio subraya la necesidad de mejorar el conocimiento y el manejo de la hipertensión en todos los grupos de edad adulta, con especial énfasis en los adultos jóvenes, quienes suelen tener menos contacto con los servicios médicos. Los entornos odontológicos podrían ser un lugar idóneo para la medición oportuna de la presión arterial en una población con mayor prevalencia de hipertensión.
* PLoS One
Screening for hypertension in a public dental clinic: A single-centre cross-sectional study in Australia
King S, Marschner S, Min H, Gibson A, Chapman N, Chow CK
11 de junio, 2026
doi: 10.1371/journal.pone.0351629
Nota:
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