Aumenta la frecuencia de uso del soporte nutricional y la contención física durante las hospitalizaciones por anorexia nerviosa; la tendencia de la práctica clínica es particularmente observada en pacientes adultos con comorbilidades psiquiátricas, físicas y faltas de adherencia al tratamiento.
Reynaldo Fonseca, «Dolor reumático II», aguada sobre cartulina, 1948
El artículo publicado en la revista International Journal of Eating Disorders * analiza las hospitalizaciones por anorexia nerviosa aguda, con el objetivo de calcular la prevalencia y evaluar las tendencias temporales de las intervenciones nutricionales intensivas. La investigación incluyó la alimentación por sonda nasogástrica, nutrición parenteral total, gastrostomía endoscópica percutánea y sujeciones físicas.
Los resultados del estudio muestran el aumento en EE.UU. del uso en adultos de la alimentación por sonda nasogástrica y contención física durante las hospitalizaciones por anorexia nerviosa.
Los autores destacan la necesidad de fortalecer la vigilancia de estas prácticas, desarrollar alternativas menos invasivas y generar mayor evidencia sobre los efectos clínicos y éticos.
Intervenciones en anorexia nerviosa
Los trastornos de la conducta alimentaria representan una de las internaciones psiquiátricos más costosas y prolongadas. Entre ellas, la anorexia nerviosa (AN) presenta la mayor mortalidad, con intervenciones intensivas de soporte nutricional: alimentación por sonda nasogástrica (APSN), gastrostomía endoscópica percutánea (GEP) y nutrición parenteral total (NPT), además de intervenciones coercitivas como la contención física. Aunque puedan generar ciertas afecciones, algunos pacientes con AN las consideran necesarias y las aceptan voluntariamente.
El aumento reciente de la A supone diversos niveles de gravedad; en casos graves y persistentes, las intervenciones involuntarias repetidas pueden afectar la calidad de vida. Sin embargo, la importancia de reducir los daños trasciende los casos severos, para considerarlos en el tratamiento general de la AN con el fin de minimizar intervenciones involuntarias y fortalecer la motivación con el fin de reducir riesgos y mejorar la alianza terapéutica. Para los autores, la aplicación clínica de estos enfoques enfrenta limitaciones por la escasez de datos epidemiológicos.
Intervenciones coercitivas
Las intervenciones intensivas de soporte nutricional y la contención física fueron utilizadas en el 6.8% de las hospitalizaciones por AN entre 2017 y 2022, período en el que tanto la APSN como la contención física mostraron un aumento significativo, mientras la NPT y la GEP permanecieron estables.
La mayor frecuencia de uso correspondió a pacientes adultos, asociadas a comorbilidades psiquiátricas, aumento en la carga de comorbilidades físicas y falta de adherencia al tratamiento; los importantes desafíos clínicos y éticos que acarrea la conducta clínica resalta la necesidad de alternativas menos invasivas.
Diseño del estudio
El análisis detallado de la base de datos National Inpatient Sample de EE.UU., compuesta por alrededor de 35 millones de hospitalizaciones anuales, permitió identificar las correspondientes a AN de 2017 a 2022 y distinguir las intervenciones intensivas de soporte nutricional relacionadas con APSN, NPT y GEP.
Los autores evaluaron además el uso de contención física, restrictivo de los movimientos del paciente, así como también la frecuencia individual en cada intervención y la aplicación de al menos una de ellas durante la hospitalización. El estudio contempló la clasificación según variables demográficas, clínicas y hospitalarias.
Resultados observados
El estudio incluyó 66785 hospitalizaciones por AN, con una edad media de 21 años con mayoría de pacientes mujeres. Los datos permitieron definir que el 73% requirió hospitalización por tratamiento psiquiátrico o manejo de la desnutrición; el 6.8% recibió al menos una intervención intensiva de soporte nutricional o contención física. Por tipo de intervención, los profesionales recurrieron a APSN en el 3.8% de los casos, contención física 1.7%, NPT 1.1% y GEP 0.7%.
Entre quienes recibieron las intervenciones, el 6.1% presentó más de una modalidad de tratamiento.
La insuficiencia cardíaca congestiva, las arritmias, las valvulopatías, los trastornos hidroelectrolíticos y la anemia nutricional no relacionada con pérdida de sangre mostraron asociación significativa con el uso de estas intervenciones. Asimismo, las diversas intervención intensiva o contención física aumentaron del 5.8% en 2017 al 8.1% en 2022.
Las hospitalizaciones con mayor carga de comorbilidades psiquiátricas, ausencia de trastornos por consumo de sustancias y falta de adherencia al tratamiento presentaron mayor probabilidad de recibir intervenciones intensivas o contención física.
Los hospitales medianos o grandes y los universitarios urbanos también mostraron mayor utilización de las intervenciones señaladas.
Los adultos presentaron la mayor prevalencia de intervenciones intensivas o contención física y el mayor incremento temporal, principalmente por el mayor uso de NPT y GEP. En los adolescentes y adultos jóvenes predominaron la contención física y la APSN.
La frecuencia y las tendencias variaron según la raza o etnia; aunque sin alcanzar significación estadística, los pacientes hispanos con AN mostraron una tendencia creciente en el uso de intervenciones intensivas o contención física.
Limitaciones del ensayo
Los autores señalaron que la ausencia de información referida a gravedad clínica, resultados, consentimiento y carácter voluntario o involuntario de las intervenciones limitó la interpretación de los hallazgos. Además, la base de datos no informó acerca de programas residenciales de tratamiento, donde gran parte de los pacientes con trastornos alimentarios recibe atención especializada, y en los que la contención física sería subregistrada.
Los autores recomendaron incorporar en futuras investigaciones desenlaces clínicos, variables éticas y distintos ámbitos asistenciales.
* International Journal of Eating Disorders
Epidemiology of Intensive Nutritional Interventions and Restraints in Hospitalizations for Anorexia Nervosa: Annual National Trends of the United States
Hiroyasu Ino 1 2, Nancy S Jecker 3 4 5, Yoshiyuki Takimoto 6, Eisuke Nakazawa 1
12 de junio, 2026
doi: 10.1002/eat.70149
Filiación de las autoras y autores:
1- Department of Biomedical Ethics, Faculty of Medicine, The University of Tokyo, Bunkyo-ku, Tokio, Japón.
2- General Psychiatry Department, Tokyo Metropolitan Matsuzawa Hospital, Setagaya-ku, Tokio.
3- Department of Bioethics & Humanities, University of Washington School of Medicine, Seattle, Washington, EE.UU.
4- African Centre for Epistemology and Philosophy of Science, University of Johannesburg, Auckland Park, Gauteng, Sudáfrica.
5- Centre for Bioethics, The Chinese University of Hong Kong Faculty of Medicine, Shatin, Hong Kong, China.
6- Kobe University Hospital, Kobe City, Japón.