Noticia biomédica en proceso editorial; 11 de julio, 18:30hs.
Los riesgos que acarrea el alcohol son más pronunciados en niveles superiores de consumo, aunque los bajos a moderados también acarrean aumentos de las consecuencias nocivas para la salud.
Los mensajes de salud pública deben comunicar con objetividad y nitidez los riesgos elevados del consumo de alcohol, incluso en niveles bajos.
Corresponde destacar que el estudio cita la inusual cifra de 420 referencias bibliográficas.
El artículo publicado en la revista Nature Health * evalúa la asociación entre el consumo de alcohol y múltiples desenlaces en salud, cuantifica la solidez de la evidencia para cada uno mediante el enfoque Burden of Proof (método para cuantificar la solidez de la evidencia epidemiológica) y compara los riesgos asociados con distintos niveles de consumo a partir de revisiones sistemáticas y metanálisis de estudios observacionales.
Impacto del alcohol
El consumo promedio de alcohol aumentó el riesgo en al menos un 105%. Surgió, también, evidencia moderada de un incremento superior al 15% y de hasta el 50% en el riesgo de cirrosis y otras enfermedades hepáticas crónicas, pancreatitis y cáncer colorrectal, de laringe y de cavidad oral. La evidencia débil, pero consistente, indicó pequeños aumentos del riesgo de varios tipos de cáncer, fibrilación y aleteo auricular e infecciones respiratorias bajas, junto con reducciones modestas del riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras demencias y de diabetes tipo 2. En cambio, la evidencia resultó débil o inconsistente para una menor incidencia de cardiopatía isquémica y evento cerebrovascular, así como para un mayor riesgo de tuberculosis y cáncer gástrico, en parte por la importante heterogeneidad entre los estudios.
Las recomendaciones deberían enfatizar la reducción del consumo global y desalentar los episodios de ingesta excesiva, dado que ambos aumentan de manera consistente el riesgo para la salud. Si bien los riesgos crecen con consumos elevados, el estudio demuestra que incluso niveles bajos a moderados incrementan de manera importante el riesgo de varios desenlaces (enfermedades evaluadas), por lo que los mensajes dirigidos a la población deberían comunicar la información con claridad.
Los autores consideran que la evidencia actual no respalda la existencia de un umbral universal de consumo de alcohol que maximice la salud para todas las personas. Las recomendaciones deberían contemplar tanto el riesgo asociado con cada nivel de consumo como la carga de enfermedad de cada población.
En cuanto a los resultados cardiometabólicos y de demencia, según los autores, los resultados mantuvieron amplia alineación con metanálisis previos. En comparación con la abstinencia, el consumo de alcohol bajo a moderado fue asociado a menores riesgos de enfermedad cardíaca isquémica, evento cerebrovascular isquémico y hemorrágico, diabetes tipo 2, enfermedad de Alzheimer y otras demencias; la ingesta más alta se asoció con mayor riesgo.
Alcohol y salud
Casi la mitad de la población mundial mayor de 15 años consume alcohol de manera habitual, por lo que resulta fundamental conocer con precisión sus efectos sobre la salud para orientar las decisiones individuales, la práctica clínica y las políticas de salud pública destinadas a reducir la carga de enfermedad atribuible a la ingesta.
Existe una compleja relación entre el alcohol y los distintos desenlaces que provoca, influida por factores como la cantidad ingerida, los patrones de consumo y el tipo de bebida.
Los metanálisis de estudios observacionales muestran de forma consistente que incluso un consumo bajo aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer y de enfermedad hepática, con incremento progresivo del riesgo a medida que aumenta la ingesta. En cambio, el consumo bajo a moderado tiene una vinculación con la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y demencia.
Diseño del estudio
A pesar de la abundante evidencia disponible, los metanálisis previos presentan diversas limitaciones.
El estudio evaluó los efectos del consumo de alcohol con el marco metanalítico Burden of Proof diseñado para cuantificar de manera comparativa la solidez de la evidencia que vincula un factor de riesgo con distintos desenlaces de salud.
La revisión sistemática identificó estudios de cohortes y de casos y controles publicados hasta el 31 de diciembre de 2023 en PubMed, Embase, CINAHL y Web of Science.
Los autores analizaron la relación entre el consumo actual, expresado en gramos por día, y el riesgo de 20 enfermedades y consecuencias clínicas asociadas al alcohol.
El análisis siguió seis etapas:
1) revisión sistemática de la evidencia para cada desenlace,
2) estimación de la relación dosis-respuesta,
3) identificación y ajuste de posibles fuentes de sesgo,
4) incorporación de la heterogeneidad entre estudios,
5) evaluación del sesgo de publicación y
6) estimación de la función de riesgo de carga de la prueba.
Solidez de la evidencia
Los metanálisis comprendieron 843 estudios de cohortes y de casos y controles publicados entre 1961 y 2023.
Los autores calcularon una puntuación de riesgo y calificaron la solidez de la evidencia de 0 a 5 estrellas abarcativos de veinte enfermedades y consecuencias observadas:
a) Evidencia de 5 estrellas: solo 1, cáncer de faringe (excluido el nasofaríngeo), que corresponde a asociaciones en las que el consumo habitual de alcohol incrementa el riesgo en más del 85% dentro del rango de exposición más frecuente en la población;
b) 4 estrellas: ninguno alcanzó una calificación correspondiente a un incremento del riesgo dl 50% al 85%.
c) 3 estrellas: calificación alcanzada por 5 desenlaces correspondiente a un aumento del riesgo de 15% a 50% asociado con el consumo de alcohol. Entre ellos figuraron cáncer de laringe, cirrosis y enfermedades hepáticas crónicas como la pancreatitis, el cáncer colorrectal y el cáncer de labios y cavidad oral.
d) 2 estrellas: nueve calificaron en cambios modestos del riesgo: cáncer de esófago, mama, hígado, páncreas y próstata; fibrilación y aleteo auricular; infecciones respiratorias bajas, enfermedad de Alzheimer y otras demencias y diabetes tipo 2.
e) 1 estrella: cinco reflejaron evidencia débil o inconsistente: cáncer gástrico, evento cerebrovascular hemorrágico, evento cerebrovascular isquémico, tuberculosis y cardiopatía isquémica.
f) ninguna estrella: categoría que corresponde a la falta de evidencia sólida de asociación entre el consumo de alcohol y el desenlace analizado.
En consonancia con metaanálisis previos, los autores observaron asociaciones nocivas, moderadas a fuertes, entre el consumo de alcohol y nueve tipos de cáncer, con un riesgo que aumenta con el consumo; incluso el bajo de < 10 g por día, alcanzó un riesgo elevado de cánceres de faringe, colorrectal, laringe, labio y cavidad oral, esófago, mama, hígado, páncreas y próstata, conjunto que en 2021 abarcó el 5,6% de las muertes mundiales
El cáncer de estómago obtuvo una débil evidencia aunque el riesgo medio aumentó con el mayor consumo.
Los autores destacan que, en general, sus hallazgos refuerzan los efectos carcinogénicos bien definidos del alcohol, incluso en niveles bajos de consumo.
Limitaciones
Los investigadores reconocen que el estudio presenta limitaciones propias de los análisis observacionales: como posibles sesgos por factores no medidos y errores en la medición del consumo de alcohol. Además, no evaluaron diferencias según tipo de bebida o patrón de consumo, ni incluir otros diseños de ensayos. Aclaran que la clasificación de la evidencia por estrellas ofrece una síntesis útil, pero no refleja por completo la complejidad de los resultados.
* Nature Health
Health effects associated with alcohol consumption: a Burden of Proof study
Dai X., Nicholson S. I., Lawlor H. R., Carr S., Steinmetz J. D., Chen N. M., McLaughlin S. A., Hay S. I., Ong K. L., Aravkin A. Y., Zheng P., Sorensen R. J. D., Gilbertson N. M., Mullany E. C., O’Connell E. M., Murray C. J. L., Gakidou E
1 de junio de 2026
doi: 10.1038/s44360-026-00139-5
