Noticia biomédica en proceso editorial, 16 de agosto, 13:40hs; aSNC.
Selección y redacción del informe
Ana Clara Bernal, Médica pediatra, Universidad de Buenos Aires, integrante del Comité de Expertos de Pediatría, Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC).
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SIIC
Revista de la Sociedad Española del Dolor
Vol. 33 Núm. 2 (2026), 24 julio 2026
Anticipo del artículo Impacto del dolor lumbar en la funcionalidad, la actividad diaria y la asistencia sanitaria en escolares de 10 a 15 años
Autoras y autores:
Javier Muñoz-Serrano, Sandra García Durán, Gerardo Ávila Martín,Pilar Jiménez Tamurejo, Ana Belén Molina Herrador, Cristina Fernández Pérez, Ana Cecilar Marín-Guerrero
Filiación:
Unidad de Apoyo a la Investigación. Gerencia de Atención Integrada. Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. Talavera de la Reina, Toledo, España.
Conceptos esenciales
En la adolescencia, el dolor lumbar se manifiesta con diferencias de género verificables en el sueño, la edad, la frecuencia, la necesidad de asistencia médica, la actividad física y la funcionalidad en tareas cotidianas y escolares. El análisis conjunto permite observar en el grupo etario la interacción de las variables. La mayor utilización de recursos sanitarios, el consumo de medicación y la reducción de la actividad física, guardan relación significativa con el nivel de dolor. Las asociaciones, si bien presumibles, facilitan la identificación de subgrupos de jóvenes potencialmente vulnerables y las áreas en que podrían actuar las intervenciones preventivas.
El artículo publicado por la Revista de la Sociedad Española del Dolor * evalúa las características y el impacto del dolor lumbar (DL) en adolescentes de 10 a 15 años en la calidad de vida, el rendimiento escolar y la necesidad de asistencia médica. Los resultados revelan ciertas diferencias entre chicos y chicas.
El DL es una patología cada vez más común en adolescentes de 10 y 19 años, aunque algunos estudios la señalan en poblaciones todavía más jóvenes. La prevalencia es superior en el género femenino y su frecuencia aumenta con la edad; a los 18 años, es similar a la de los adultos y, a partir de los 20, la literatura reporta un predominio de hasta un 70-80 %.
En los adolescentes la alta prevalencia de DL inespecífico, ocasiona discapacidad y limitación de las acciones cotidianas; influyen en su aparición la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, la calidad del sueño, la obesidad y el tiempo de pantallas. Además, el DL en esta etapa constituye un factor de riesgo significativo para su persistencia en la vida adulta.
Detalles de la investigación
Participaron en el estudio transversal de 1582 escolares de 10 a 15 años de los centros educativos de la zona urbana de Talavera de la Reina, Toledo, España. Los datos del análisis fueron aportados por un estudio previo que relaciona el DL con el tiempo de pantalla.
Respondieron correctamente el cuestionario 1278 adolescentes, de los cuales 476 (37,2 %) refirieron la afección en los últimos 3 meses y, entre ellos, el 49 % (n = 234) eran chicos y el 51 % (n = 242) chicas; con diferencias detalladas según actividad física, estado de salud y horas de sueño en función de la intensidad del dolor (alta frente a media/baja).
Antecedentes y conclusiones
La asociación entre el tiempo de sueño no adecuado y la mayor intensidad del DL en los chicos es coherente con investigaciones previas que adjudican a la alteración del sueño influencia en los mecanismos de modulación del dolor, incrementando la sensibilidad nociceptiva y reducción de su tolerancia. La evidencia existente especifica que la interrupción y falta de sueño constituyen predictores independientes en la población adolescente.
En chicas, la edad mostró una asociación significativa con la intensidad del dolor, siendo prevalente entre 10 a 14 años. La conducta puede guardar relación con los cambios hormonales y biomecánicos de la pubertad, como así también con el crecimiento rápido y la modificación de la postura corporal. Además, investigaciones anteriores sugieren que las adolescentes tendrían mayor percepción y menor tolerancia del DL en comparación con los varones.
Los autores destacan como llamativo la baja proporción de jóvenes que buscan atención sanitaria a pesar de reportar dolor significativo y limitaciones funcionales. Según la literatura citada por los autores, la falencia no se debe únicamente a la intensidad del dolor, sino también a factores psicosociales, culturales y de comunicación que condicionan la percepción del problema. Esta barrera adquiere categoría de relevante en la medida que retrase el abordaje adecuado del DL y favorezca la persistencia crónica de limitaciones funcionales.
Por otro lado, estudios previos no observaron una relación entre el dolor musculoesquelético y la edad, sexo, índice de masa corporal, horas semanales de educación física, participación regular en deportes, tiempo semanal dedicado a ellos y características de la mochila escolar, aunque sea conocida la eficacia del ejercicio en la reducción de la intensidad y prevalencia del DL.
Aunque la reducción de la actividad física fue más frecuente entre las chicas con dolor intenso bajo a moderado, los autores consideran que los resultados deben interpretarse en el contexto de la mayor prevalencia del nivel de DL correspondiente a la muestra, sin que implique necesariamente que una mayor intensidad conlleve mayor limitación funcional.
El artículo da cuenta de asociaciones significativas entre la intensidad del dolor y la dificultad para requerimientos escolares como estar sentados por periodos prolongados, llevar mochila o levantarse de una silla.
Las limitaciones funcionales son consistentes con estudios que muestran cómo el DL puede interferir con el rendimiento académico y la participación social de los adolescentes. Por ejemplo, la dificultad para permanecer sentada en clase durante 45 minutos fue significativamente mayor en chicas con dolor intenso, limitación que influye directamente en la concentración y desempeño escolar.
El estudio reconoce limitaciones. En primer lugar, de las 1582 encuestas inicialmente recogidas, 304 fueron excluidas del análisis debido a la ausencia de datos completos en una o más de las variables de interés. Aunque la exclusión responde al control de calidad de los datos, realizado con independencia del resultado principal, no puede descartarse completamente un posible sesgo de selección.
En segundo lugar, la proporción de escolares que refirieron DL en los últimos tres meses (37,2 %) fue superior a la estimada en estudios previos. La diferencia radicaría en la variabilidad metodológica existente en la literatura, especialmente en relación al rango de edad, el periodo de recuerdo y el tipo de dolor personalmente informado. Asimismo, el recuerdo de tres meses contribuiría a la mayor prevalencia observada. Por último, en sentido epidemiológico estricto, al tratarse de un estudio transversal, los datos reflejan prevalencia y no incidencia.
Respecto a las fortalezas del estudio, los autores resaltan que aporta valor al analizar dicha asociación tras el ajuste por variables de confusión y estratificación de género y tipo de actividad. El hecho de que algunas asociaciones pierdan significación en el modelo ajustado pone de relieve factores como la actividad física, el sueño o la percepción de salud, mientras que la persistencia de otras representan demandas funcionales sensibles a la intensidad del DL de la población específica analizada.
* Revista de la Sociedad Española del Dolor
Impacto del dolor lumbar en la funcionalidad, la actividad diaria y la asistencia sanitaria en escolares de 10 a 15 años
Javier Muñoz-Serrano, Sandra García-Durán, Gerardo Ávila-Martín, Pilar Jiménez Tamurejo, Ana Belén Molina-Herrador, Cristina Fernández Pérez, Ana Cecilar Marín-Guerrero
24 de julio, 2026
