Las limitaciones para realizar múltiples tareas simultáneas provienen de la "interferencia" entre las formas en que el cerebro representa diferentes estímulos, especialmente cuando es incierta la relevancia de una determinada tarea.
A modo de ejemplo, la multitarea que implica estar al tanto de varias ventanas de chat, la bandeja de entrada de correo electrónico y el flujo constante de notificaciones recibidas a través de aplicaciones, exige al cerebro para llevar el registro de varias pretensiones diferentes que implican un arduo esfuerzo para evitar que interfieran entre sí.
El artículo que publica la revista Nature Neuroscience * da cuenta de un novedoso mecanismo neuronal que dilucida las diversas razones que intervienen en la incertidumbre y flexibilidad cognitiva de las tareas que pretenden ejecutarse simultáneamente.
El enfoque de la investigación se concentró en la discriminación visual de dos características en que los participantes debían discriminar una e ignorar la otra, infiriendo la regla de la tarea, cuyos cambios implícitos determinaban la característica relevante en base a un historial de estímulos, elecciones y recompensas.
El exceso de tareas simultáneas representa una importante carga cognitiva que puede mezclar la información en el cerebro, incluso cuando es conocida.
Mezclar información
Los ensayos para comprender la dificultad de realizar varias tareas a la vez motivaron a los investigadores a que 206 participantes realizaran una actividad con imágenes que observaban en una pantalla.
Primero aparecía un círculo a rayas y, poco después, otra imagen, girada en una dirección u otra o atravesada con rayas de diferentes tamaño. A continuación, debían señalar las características del círculo observado y el tipo de cambio detectado (sea de posición,dirección o variación de las rayas).
En algunas oportunidades, se les preguntaba qué tan seguros estaban de su elección, sin informarles qué característica debían monitorear; en cambio, debían deducirla en base a tareas anteriores.
El cambio periódico de respuesta correcta les generaba incertidumbre. Las dudas rondaban en torno a la elección incorrecta, rotación en lugar de las rayas, la equivocación con la dirección en que lo hacían o el cambio de sus tamaños.
Si bien las personas generalmente podían recuperarse después de varios intentos, el peor desempeño en las tareas fue observado en las situaciones de inseguridad, instancia en que ignoraban la información a utilizar para adoptar decisiones. Al respecto, los autores destacan que la comisión de errores en situaciones de incertidumbre no dependía únicamente de la pérdida de concentración o descuido; aclaran también que, cuando la inseguridad impide encontrar la regla a seguir, el cerebro retiene detalles visuales que deberían ser ignorados. Esa información adicional influye en las decisiones, contamina directamente la definición de lo esencial.
Los investigadores entrenaron además a dos monos rhesus para realizar tareas similares que lograron, sin recompensa, retomar el rumbo después de algunos intentos fallidos. Durante los intentos, fueron registradas las actividades neuronales de la corteza visual primaria y corteza parietal.
Los modelos informáticos que simulaban las tareas y decisiones de los animales, permitieron encontrar distintos grupos de neuronas que codificaban características visuales de los estímulos en la pantalla, correspondientes al tamaño de las rayas o a sus movimientos.
Cuando los sujetos de la muestra manifestaban menos certeza, por ejemplo, después de un par de tareas erradas, la información no se codificaba de forma independiente; en cambio, las representaciones visuales se mezclaban en los mismos conjuntos de neuronas. La interferencia de características, no niega que la información visual de una u otra esté ausente e impida recordarla, sino que, simplemente, impide mantener separadas las diferentes características.
Es decir, el esfuerzo de realizar varias tareas a la vez no se debe a falta de voluntad o de disciplina; los autores consideran que el paso de una a otra conduce al cerebro a regirse por información errónea. Para resolverlo, proponen la sencilla solución de abordar una tarea hasta terminarla para que el cerebro disponga del tiempo suficiente para encarar la siguiente.
Conductas cognitivas complejas
La vida cotidiana exhibe numerosos ejemplos de interferencias entre los sentidos; la dificultad para concentrarse en la lectura si alguien habla cerca sería un ejemplo. La situación sugiere un mecanismo general que limita la capacidad para cambiar de tarea o un estado que aportaría pistas sobre las causas de los trastornos cognitivos.
Al finalizar, el estudio destaca el papel de las mejoras tecnológicas y los procedimientos que ofrecen información novedosa. Para los autores, la confluencia de ambos progresos facilitaría la comprensión de aspectos más complejos de los comportamientos, pensamientos y percepciones, como nunca antes fue posible.
Las muchísimas personas que padecen afecciones cognitivas de complicada solución, tienen a su favor el progresivo avance en la comprensión de las conductas complejas, con el fin de utilizarlas en diagnósticos tempranos y precisos facilitadores de posibles tratamientos.
* Nature Neuroscience
Feature interference underlies a neuronal basis for the behavioral cost of task uncertainty
Cheng Xue, Sol K. Markman, Ruoyi Chen, Lily E. Kramer, Marlene R. Cohen
10 de septiembre, 2026
Autora principal:
Marlene R. Cohen, Department of Neurobiology, University of Chicago, Chicago, EE.UU.