asnc.png


asnc.png
La radioterapia en dosis bajas podría frenar la progresión de la artrosis de rodilla
SIIC Congresos, relevante Boston, EE.UU. 29 Septiembre, 2026

En sus etapas iniciales, la radioterapia en dosis bajas no solo alivia el dolor de la artrosis de rodilla, sino que podría modificar la evolución de la enfermedad.
Un ensayo aleatorizado con 292 pacientes seguidos durante 11 años, asoció el tratamiento con mejorías sostenidas de los síntomas, menor deterioro articular verificado con resonancia magnética y un riesgo 67% menor de discapacidad.

Archivos de equipos de oncología radioterápica | Sistemas de oncología radioterápica
Los resultados del estudio fueron presentados en la Reunión Anual de la American Society for Radiation Oncology (ASTRO).

El ensayo, realizado en una sola institución de Rusia, destaca la coherencia de los distintos desenlaces:
mejoría duradera del dolor y la función, menor deterioro de la articulación en las imágenes y, años más tarde, disminación de la discapacidad y de los reemplazos de rodillas en los pacientes con enfermedad de grado 2.
En conjunto, los hallazgos plantean la posible influencia del tratamiento en el curso de la artrosis a largo plazo. Los autores consideran que la perspectiva merece un estudio multicéntrico más amplio, para confirmar si realmente constituye un efecto modificador de la enfermedad.

La artrosis de rodilla por degradación progresiva del cartílago y otros tejidos de la articulación provoca dolor y dificultad para moverse. La inflamación, como parte de la enfermedad, contribuiría a su progresión. Con el tiempo, el daño del cartílago o hueso puede volverse irreversible y algunos pacientes terminan recurriendo a una prótesis de rodilla.

El tratamiento habitual comienza con ejercicio, control del peso y medicamentos o infiltraciones para aliviar los síntomas; estrategias que pueden reducir el dolor y mejorar la función, pero la mayoría no logra frenar de manera confiable la progresión estructural de la enfermedad.

El uso creciente de la radioterapia en dosis bajas se utiliza desde hace décadas en algunos países de Europa y Estados Unidos, persigue el objetivo de aliviar el dolor de la artrosis y otras afecciones inflamatorias no oncológicas. Las dosis empleadas representan una pequeña fracción de las utilizadas contra el cáncer. 
El mecanismo también es diferente; la aplicación de dosis mucho más altas para destruir las células tumorales o impedir su crecimiento, contrastan con las aplicadas en la artrosis para reducir la inflamación dentro de la articulación.
Las investigaciones previas habían demostrado que el tratamiento en la artrosis de rodilla leve a moderada mejora el dolor y la función física a corto plazo.

Detalles de la investigación
El estudio incluyó 292 pacientes con artrosis de rodilla sintomática de grados 0, 1 o 2 según la clasificación de Kellgren-Lawrence; los participantes con grado 0 tenían evidencia de artrosis en la resonancia magnética.
La escala abarca desde la ausencia de signos radiográficos definidos hasta la presencia clara de osteofitos con posible estrechamiento inicial del espacio articular. 
Los participantes que cumplieron los requisitos del estudio registraban una edad promedio de 38 años. Quedaron excluidos quienes experimentaban enfermedad avanzada de grados 3 y 4.

Los pacientes fueron asignados al azar a recibir glucosamina y condroitina solas, o la misma medicación más dosis bajas de radioterapia. La radiación totalizó 4,5 Gy distribuidos en 10 sesiones. administradas con un equipo de ortovoltaje emisor de rayos X de baja energía. 
Ambos grupos refirieron menos dolor inmediatamente después del tratamiento, pero el beneficio solo continuó en el grupo que recibió radioterapia. En comparación con quienes recibieron únicamente medicación, los pacientes también presentaron mejorías significativamente mayores y más duraderas en la función física y la calidad de vida.

La resonancia magnética, realizada durante los tres años posteriores al tratamiento, mostró un deterioro estructural menor tras la radioterapia. A los 12 meses, los puntajes de las imágenes indicaron una leve mejoría en el grupo irradiado, frente al empeoramiento observado en el grupo que solo recibió medicación. La diferencia significativa permaneció estable durante todo el seguimiento. 

Trascendencia de los resultados
Para evaluar la evolución a largo plazo, los investigadores revisaron los registros sanitarios regionales para identificar reemplazos de rodilla y casos de discapacidad por artrosis certificados por el gobierno, con una mediana de seguimiento de 11,9 años. En el conjunto de la población, la radioterapia se asoció con un riesgo ajustado de discapacidad un 67% menor, diferencia estadísticamente significativa complementaria de los cambios en síntomas e imágenes, con desenlace certificado de manera independiente.

Los autores obeservaron la mayor reducción absoluta de la discapacidad en los 78 pacientes con enfermedad de grado 2. Entre ellos, desarrolló discapacidad el 31% de quienes recibieron radioterapia, frente al 61% de los tratados solo con medicación. El reemplazo de rodilla fue necesario en el 14% y el 36%, respectivamente, y ambas diferencias fueron estadísticamente significativas.

El grado 2 podría representar una ventana terapéutica con establecimiento de la artrosis, pero todavía sin daño articular extenso. En este grupo, la combinación de menos discapacidad y menos reemplazos de rodilla, según los autores,  resulta particularmente alentadora y abre la posibilidad de estudiar si abordar tempranamente la inflamación cambia el curso de la enfermedad.

En cuanto a la seguridad, el seguimiento no advirtió reacciones agudas por la radiación ni cánceres en la zona tratada. Sin embargo, el diseño del estudio dejó de lado la cuantificación de efectos tardíos poco frecuentes y el riesgo de cáncer a lo largo de la vida, aspecto relevante en una población tan joven.

El estudio reconoce limitaciones que juzga importantes:
los participantes sabían si recibían radioterapia y el grupo de control recibió medicación en lugar de una irradiación simulada;
los análisis a largo plazo y del subgrupo de grado 2 fueron exploratorios;
en la población total la diferencia en los reemplazos de rodilla no alcanzó significación estadística.
Los autores aclaran que los datos de resonancia magnética del seguimiento estaban incompletos, pese al desconocomiento del tratamiento asignado por parte de los especialistas que interpretaron las imágenes. El carácter unicéntrico del ensayo y las diferencias en la atención sanitaria o en el acceso a la cirugía de reemplazo en Rusia, podrían limitar la aplicación de los resultados a otros contextos.

Si bien existen tratamientos para la artrosis que ayudan a sentirse mejor, hay mucha menos evidencia de los cambios dentro de la articulación. La novedad resaltada por los autores centra los resultados del estudio en la mejoría referida por los pacientes, respaldada por la diferencia mensurada en la resonancia magnética, evidencia que trasciende la discusión más allá del alivio del dolor.

El artículo propone un nuevo ensayo aleatorizado multicéntrico que utilice radioterapia simulada como control, con criterios de valoración por imágenes y clínicos a largo plazo definidos de antemano y centrado en los pacientes con enfermedad de grado 2. El diseño permitiría evaluar a la vez la durabilidad del beneficio y la seguridad a largo plazo.


* American Society for Radiation Oncology (ASTRO)
68ª Reunión Anual 
Boston, EE.UU.
26 al 30 de septiembre, 2026

Investigación+Documentación S.A. edita los contenidos científicos de saludpublica.com con procedimientos técnicos e informáticos propios.
Los documentos que integran la base de datos de saludpublica.com son provistos por prestigiosas fuentes científicas internacionalmente reconocidas y la agencia Sistema de Noticias Científicas (aSNC).
Copyright saludpublica© 1999-2022, Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)