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EE.UU.: el empeoramiento del asma en adolescentes por efecto de los cigarrillos electrónicos o el vapeo requiere regulación estricta y más estudios
The Journal of Allergy and Clinical Immunology Pittsburgh, EE.UU. 13 Octubre, 2026

El consumo de cigarrillos electrónicos, y la exposición pasiva a sus partículas de aerosol, aparecen asociados al padecimiento del asma vigente, con más síntomas y peor control, especialmente en adolescentes. Los autores resaltan la necesidad de aplicar políticas preventivas, detección sistemática del vapeo en pacientes asmáticos y el inmediato comienzo de investigaciones prospectivas rigurosas.

El artículo que publica la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology * repasa los tipos y la composición de los cigarrillos electrónicos y la evolución de su consumo. La revisión analiza también los hallazgos experimentales y epidemiológicos sobre la exposición al vapeo y el asma, propone nuevas líneas de investigación y destaca la necesidad de prevenir y detectar el hábito en jóvenes asmáticos.

Auge del vapeo
El tabaquismo figura entre las principales causas de muerte en adultos y provoca más de 480.000 fallecimientos anuales solo en los Estados Unidos. La exposición al humo ajeno durante la gestación y los primeros años de vida eleva el riesgo de asma infantil y empeora el control de la enfermedad en los niños que la padecen.

Los últimos 15 años mostraron una estrategia doble de la industria tabacalera: promocionar los cigarrillos electrónicos ante los adultos que buscaban abandonar el tabaco y, a la vez, impulsar su uso entre niños y adolescentes. El resultado no tardó en aparecer: el vapeo entre estudiantes secundarios saltó del 1,5% en 2011 a un máximo del 27,5% en 2019.

La epidemia de lesión pulmonar asociada al vapeo (EVALI, por su sigla en inglés), registrada en 2019, y el riesgo de iniciación en el cigarrillo y la marihuana motivaron regulaciones más estrictas, entre ellas la edad mínima de compra de 21 años. Aun así, cerca del 10% de los alumnos de escuelas medias y secundarias declaraba vapear en 2023.

Los dispositivos atravesaron cuatro generaciones, desde modelos desechables parecidos a un cigarrillo hasta los actuales «pods», pequeños y fáciles de ocultar.
Todos los vapeadores calientan un líquido con nicotina, humectantes y saborizantes, que genera un aerosol inhalable.; las sales de nicotina, introducidas en 2015, alcanzan concentraciones mucho mayores y llegan con más facilidad a los alvéolos. El calentamiento puede producir formaldehído y liberar metales; algunos aparatos permiten inhalar cannabinoides, opioides u otras drogas.

Evidencia acumulada
Los autores revisaron las bases PubMed, MEDLINE, Scopus y Cochrane en busca de trabajos publicados en inglés hasta diciembre de 2025 sobre cigarrillos electrónicos y asma, y excluyeron las revisiones y las investigaciones centradas en otras enfermedades.
Los modelos animales mostraron que la exposición prenatal al aerosol altera el desarrollo pulmonar, modifica la expresión génica y la metilación del ADN y favorece la inflamación alérgica de las vías aéreas en la descendencia. La nicotina perinatal provocó en ratas un asma heredable durante tres generaciones. Ningún trabajo en humanos evaluó todavía la relación entre la exposición prenatal y el asma infantil.

Los escasos datos sobre exposición pasiva en niños pequeños resultaron no concluyentes. Los adolescentes, en cambio, aportan siete trabajos transversales y uno prospectivo que vinculan el vapeo con asma vigente, sibilancias y peor control, a menudo con independencia del tabaco o la marihuana; la exposición pasiva elevó un 27% la probabilidad de crisis. Tres cohortes, sin embargo, no hallaron relación con el asma de reciente diagnóstico.
Las encuestas más amplias en adultos asociaron el uso con asma actual y síntomas respiratorios, con indicios de una relación dosis-respuesta. Un ensayo con fumadores asmáticos registró, 15 minutos después de vapear, caída de la función pulmonar y aumento del óxido nítrico exhalado. Otros dos trabajos no detectaron efectos sobre la morbilidad.

Daño en debate
El consumo creció con rapidez, sobre todo entre adolescentes y adultos jóvenes, pero escasean las investigaciones bien diseñadas sobre sus efectos agudos y crónicos en el asma. Tres grandes trabajos, ajustados por tabaquismo activo y pasivo, indican que la exposición pasiva empeora los síntomas y el control en los adolescentes. El resultado negativo en niños prepúberes podría deberse a un poder estadístico muy limitado.
Algunos datos sugieren efectos sinérgicos perjudiciales cuando el vapeo coincide con el consumo de cigarrillos o cannabis. El único ensayo controlado en adultos aporta mediciones objetivas que refuerzan los resultados de las encuestas, aunque con una muestra pequeña.
Los hallazgos experimentales permiten proponer varios mecanismos. El aerosol alteraría el desarrollo y la estructura pulmonar, modificaría las respuestas inmunitarias TH2 y no TH2, y aumentaría el estrés oxidativo, la inflamación y la hiperreactividad bronquial; también deterioraría la depuración mucociliar, facilitaría las infecciones virales y cambiaría la programación epigenética.

Los autores reclaman cohortes prospectivas amplias y con seguimiento prolongado, capaces de determinar si el vapeo o sus complicaciones, entre ellas la EVALI, provocan asma nueva. Esas investigaciones deberían cuantificar la frecuencia, la duración, el número de inhalaciones, el tipo de dispositivo y los saborizantes. Además, deberían considerar el consumo de otras sustancias y la contaminación ambiental, con incorporación de espirometría y biomarcadores. Hacen falta, asimismo, ensayos aleatorizados de cesación en pacientes asmáticos que vapean.

Prevención y detección
Los cigarrillos electrónicos, promocionados durante años por la industria tabacalera bajo la etiqueta de alternativa menos dañina, muestran una asociación con más síntomas y peor control del asma, especialmente en los adolescentes. La evidencia, todavía incompleta, se suma a los efectos conocidos del humo de tabaco ajeno sobre la aparición y la gravedad de la enfermedad en la infancia.

La enorme variabilidad de dispositivos, concentraciones de nicotina, humectantes y saborizantes dificulta medir con precisión el daño y complica el asesoramiento clínico. Las sales de nicotina y los productos que eluden la regulación de la FDA, entre ellos los análogos sintéticos, amplían el desafío.
La investigación pendiente, advierten los autores, no debe demorar las políticas preventivas; en este sentido, proponen restringir el marketing dirigido a menores, hacer cumplir los límites de acceso, educar a los padres de estudiantes en riesgo y desarrollar estrategias de cesación para adolescentes y adultos jóvenes. Las medidas encuentran justificación en los posibles efectos respiratorios perjudiciales, la EVALI, la neumonitis eosinofílica y el mayor riesgo de fumar tabaco y marihuana.

Los médicos que atienden a pacientes asmáticos deberían desaconsejar el vapeo con apoyo de material visual, e indagar sistemáticamente, en niños y adolescentes, acerca de su uso, junto con el de tabaco y marihuana. Los adultos que intentan abandonar el cigarrillo convencional deberían recibir, en vez de cigarrillos electrónicos, terapia conductual, terapia cognitiva o fármacos aprobados por los organismos regulatorios, como la FDA de EE.UU., y los correspondientes de los países donde son comercializados.   

Los autores reconocen las limitaciones de su estudio:
la mayoría de las investigaciones disponibles tienen diseño transversal, moadlidad que impide establecer relaciones temporales;
casi todas dependen de cuestionarios, sin espirometría ni biomarcadores, y no cuantifican la exposición;
algunas tampoco controlan el consumo simultáneo de tabaco u otras sustancias;
además, predominan los trabajos estadounidenses, limitantes de la generalización.


* The Journal of Allergy and Clinical Immunology
Use of electronic cigarettes and asthma across the lifespan
Kimberly Pereira 1, Franziska Rosser 1, Yueh-Ying Han 1, Ilona Jaspers 2, Laura E Crotty Alexander 3, Juan C Celedón 4
Octubre, 2026;158(4). Epub, 29 de julio.


Filiación de autoras y autores:
1- Division of Pulmonary Medicine, Department of Pediatrics, University of Pittsburgh, Pittsburgh, Pa; University of Pittsburgh Medical Center Children's Hospital of Pittsburgh, Pittsburgh, EE.UU.
2Department of Pediatrics, University of North Carolina at Chapel Hill, Chapel Hill, EE.UU.
3- Division of Pulmonary, Critical Care and Sleep Medicine and Physiology, Department of Medicine, University of California at San Diego, San Diego; Pulmonary and Critical Care Section, VA San Diego Healthcare System, San Diego, EE.UU. 
4- Division of Pulmonary Medicine, Department of Pediatrics, University of Pittsburgh, Pittsburgh, Pa; University of Pittsburgh Medical Center Children's Hospital of Pittsburgh, Pittsburgh, EE.UU.

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