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España - Noticias de Iberoamédica: incidencia de la ingesta con restricción de tiempo y el ejercicio supervisado sobre la grasa intrahepática y la salud cardiometabólica
Nature Communications Granada, España 24 Octubre, 2026

La estrategia combinada de alimentación con restricción horaria de ocho horas y ejercicio supervisado, logró la mayor tasa de remisión de la enfermedad hepática esteatósica asociada con disfunción metabólica, composición corporal más favorable y mejor aptitud cardiorrespiratoria; sin embargo, ambos procedimientos practicados de manera independiente o combinada durante 12 semanas, no redujeron la fracción de grasa intrahepática más que la atención habitual en adultos con obesidad.

Hígado y obesidad
La obesidad constituye una epidemia global, con proyecciones que anticipan cerca de dos mil millones de adultos afectados hacia 2050, y representa el principal impulsor de la enfermedad hepática esteatósica asociada con disfunción metabólica (MASLD, por su sigla en inglés). Alrededor del 70% al 80% de las personas obesas cumple criterios de MASLD, caracterizado por depósito ectópico de lípidos en los hepatocitos y estrechamente vinculado con la morbimortalidad cardiometabólica, cuyo abordaje descansa sobre cambios en el estilo de vida.
Las dietas con restricción energética reducen el peso y la esteatosis, aunque su aplicación prolongada tropieza con baja adherencia y adaptaciones metabólicas compensatorias, de modo que resultan necesarias estrategias capaces de ofrecer beneficios iniciales y también sostenibles en el tiempo.
La alimentación con restricción horaria (TRE, por su sigla en inglés) limita la ingesta a una ventana diaria y genera ayunos de al menos 14 horas sin restricción calórica explícita; diversos ensayos recientes demostraron su capacidad para disminuir la grasa intrahepática. El entrenamiento físico estructurado también reduce la esteatosis y mejora el perfil cardiometabólico, pero todavía permanece abierta la pregunta acerca de si ambas estrategias actúan mediante mecanismos complementarios o superpuestos sobre la salud del hígado. Los ensayos preliminares que combinaron TRE y ejercicio mostraron mejoras en la homeostasis de la glucosa y en la masa grasa, aunque presentaron duración breve, marcadores indirectos de adiposidad, muestras desbalanceadas por sexo y escasa evaluación de la persistencia de los efectos.

El artículo que publica la revista Nature Communications * describe los resultados del ensayo TEMPUS, diseñado para determinar los efectos de añadir TRE, ejercicio supervisado o ambas intervenciones juntas a la atención habitual sobre la grasa intrahepática, medida con resonancia magnética y los efectos en la salud cardiometabólica.
Los investigadores compararon cada intervención con la atención habitual, evaluaron si la estrategia conjunta superaba a cada componente aislado y examinaron la persistencia de los cambios doce meses después de concluido el programa, tanto en hombres como en mujeres con obesidad.

Diseño y hallazgos
Los autores llevaron a cabo un ensayo aleatorizado de grupos paralelos en Granada, España, donde incorporaron entre mayo de 2023 y abril de 2024 a 187 adultos de 25 a 65 años, con índice de masa corporal entre 30 y 40 kg/m²; la mitad de los participantes eran mujeres.
Todos los grupos recibieron una sesión mensual de educación nutricional basada en la dieta mediterránea y en actividad física; los asignados a TRE eligieron una ventana de ocho horas para comer, mantenida los siete días de la semana durante 3 meses. El programa de entrenamiento incluyó dos sesiones semanales supervisadas que combinaban circuitos de fuerza con bandas elásticas e intervalos aeróbicos de alta intensidad en cinta, complementadas con un plan individualizado de caminata que aumentaba un 10% los pasos diarios cada semana. La variación de la fracción de grasa intrahepática no difirió de manera significativa entre los grupos de intervención y la atención habitual, aunque los hombres del grupo combinado lograron una reducción 2,2 puntos mayor que sus pares del grupo control.
La remisión de MASLD alcanzó el 28,6% con la estrategia conjunta, frente al 6,5% con la atención habitual, mientras que ambos grupos con TRE perdieron, en promedio, 2,2 kg más de peso que los participantes del grupo control.
El esquema combinado redujo más la masa grasa y atenuó la pérdida de masa libre de grasa observada con TRE aislada; los dos grupos con entrenamiento mejoraron la aptitud cardiorrespiratoria y superaron el 90% de adherencia, sin eventos adversos graves. Ninguna diferencia significativa entre grupos persistió en la grasa hepática, la composición corporal ni los factores de riesgo cardiometabólico al cabo de un año de seguimiento, período durante el cual los participantes mantuvieron su estilo de vida sin supervisión.

Interpretación de los resultados
Los autores consideran que la ausencia de diferencias en el promedio de grasa intrahepática no descarta beneficios en individuos seleccionados, dado que la reducción observada en hombres y la mayor tasa de remisión con la intervención conjunta sugieren respuestas favorables, aunque exploratorias, en los subgrupos.
Las evidencias previas en humanos abarcan apenas un ensayo que combinó ayuno en días alternos con ejercicio aeróbico, con descensos de grasa hepática del 5,5%, mientras que modelos en ratones obesos respaldan la plausibilidad biológica de una interacción entre ambas estrategias.
Las diferencias de diseño, distribución por sexo, régimen de ayuno, modalidad de ejercicio y grasa hepática basal explicarían, en parte, la falta de reducciones mayores, y las respuestas dispares entre sexos podrían vincularse con el metabolismo lipídico hepático y la regulación hormonal. El incremento de grasa intrahepática registrado en los hombres durante el seguimiento sugiere un efecto rebote parcial asociado con la recuperación de peso; la estabilidad del grupo con atención habitual indica que incluso intervenciones de baja intensidad preservarían beneficios a corto plazo.
Los resultados referidos a la composición corporal concuerdan con trabajos anteriores que atribuyeron a TRE descensos de peso superiores a la educación nutricional, aunque también pérdidas de masa libre de grasa, contrarrestables mediante la incorporación de entrenamiento de fuerza a los programas de ayuno.
El consumo máximo de oxígeno aumentó un 15,2% con ejercicio aislado y un 16,5% con la estrategia combinada; cada incremento equivalente a un MET en la aptitud cardiorrespiratoria redujo entre un 7% y un 51% el riesgo de mortalidad prematura. Las mejoras observadas superaron en promedio un MET, de modo que representan un beneficio clínicamente relevante, y aunque no se traduzan en mayores reducciones de grasa hepática a corto plazo, justifican la inclusión de ejercicio aeróbico en intervenciones nutricionales.

Perspectivas clínicas
El ensayo TEMPUS demuestra que sumar 12 semanas de ayuno con ventana horaria, entrenamiento supervisado o ambos a la educación sobre dieta mediterránea y actividad física, no aporta en promedio, descensos adicionales de lípidos hepáticos en adultos obesos de ambos sexos.
Los análisis estratificados preespecificados revelaron una ventaja del esquema conjunto en los varones, ausente en las mujeres, mientras que los análisis exploratorios mostraron que casi un tercio de los participantes con esteatosis inicial alcanzó la remisión gracias a la estrategia integrada.
Más allá del hígado, la combinación de horarios restringidos de alimentación con entrenamiento potenció la reducción de tejido adiposo, protegió la masa magra e incrementó la capacidad aeróbica, adaptaciones vinculadas con menor riesgo cardiometabólico y menor mortalidad por todas las causas. La intervención resultó segura, bien tolerada y factible, con altos niveles de cumplimiento, y la utilización de recursos accesibles —bandas elásticas y ejercicios con el propio peso—, junto con horarios elegidos por cada participante, favorecería su implementación en contextos reales.
La atenuación de los cambios en la grasa hepática un año más tarde pone de relieve la dificultad de mantener las mejoras metabólicas sin acompañamiento. El resultado motiva la propuesta a realizar intervenciones combinadas que abarquen más tiempo con ensayos que incluyan, según los autores, poblaciones con mayor contenido basal de grasa intrahepática, en quienes el margen de mejora resultaría superior y los beneficios hepáticos y cardiometabólicos podrían manifestarse con mayor claridad.

Los autores reconocen diversas limitaciones del estudio:
la duración de 12 semanas pudo resultar insuficiente para inducir efectos duraderos, en especial en participantes con escasa grasa hepática inicial;
la falta de un grupo control sin intervención alguna impidió aislar los efectos;
la mayoría presentaba valores normales o apenas elevados de grasa intrahepática, rigidez hepática, enzimas y riesgo cardiometabólico;
las mujeres tenían menor grasa hepática basal, factor que habría limitado la detección de cambios;
el cálculo muestral, basado en un ensayo con pacientes con MASLD, sobrestimó los efectos esperados, en parte por la mejora inesperada del grupo con atención habitual;
la inclusión de personas sin esteatosis obliga a interpretar con cautela los análisis por sexo y de remisión.


* Nature Communications 
Effects of time-restricted eating and supervised exercise on intrahepatic fat and cardiometabolic health in adults with obesity: the TEMPUS randomized controlled trial
Antonio Clavero-Jimeno, Alba Camacho-Cardenosa, Juan J. Martin-Olmedo, Marcos Molina-Fernandez, Balma Boira-Nacher, Adrián Cortés-Martín, Alejandro López-Vázquez, Carlos Hernández-Martínez, Francisco J. Amaro-Gahete, Lucas Jurado-Fasoli, Rocío Cupeiro, Alejandro De-la-O, Alessandro Gatti, Carlos de Teresa Galván, Anna Carlén, Sara Corpas-Pérez, Almudena Carneiro-Barrera, Alberto Suárez-Catalina, Rocío Martín-Márquez, Mara Concepción, Patricia Morillo Moreno-Torres, Patricia V. García Pérez, Rafael Cabeza, José L. Martín-Rodríguez, …Jonatan R. Ruiz
14 de octubre, 2026

Filiaciones de los autores:
Departamento de Educación Física y Deportes, Facultad de Ciencias del Deporte, Instituto Universitario de Investigación en Deporte y Salud (iMUDS) y Departamento de Fisiología, Facultad de Medicina, iMUDS, Universidad de Granada, Granada, Universidad de Granada, Granada, España.
Instituto de Investigación Biosanitaria, Ibs.Granada, Granada.
Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), Instituto de Salud Carlos III, Madrid, España.
Grupo de Investigación LFE, Departamento de Salud y Rendimiento Humano, Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF), Universidad Politécnica de Madrid, Madrid.
Laboratorio de Actividad Motora Adaptada, Departamento de Salud Pública, Medicina Experimental y Ciencias Forenses; Programa Nacional de Doctorado en Enfoques de Una Salud para Enfermedades Infecciosas e Investigación en Ciencias de la Vida, Departamento de Salud Pública, Medicina Experimental y Forense, Universidad de Pavía, Pavía, Italia.
Centro Andaluz de Medicina Deportiva, Granada.
Departamento de Salud, Medicina y Ciencias del Cuidado, Universidad de Linköping, Linköping, Suecia.
Departamento de Fisiología Clínica en Linköping, Linköping.
Departamento de Psicología, Universidad Loyola Andalucía, Sevilla, España
Servicios de Cardiología y de Análisis Clínicos, Departamento de Radiología, Unidad de Endocrinología y Nutrición, Hospital Clínico Universitario San Cecilio, Granada.
Instituto Navarra de Investigación Sanitaria (IdiSNA), Pamplona, ??España
Departamento de Gerontología Traslacional, Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, Institutos Nacionales de la Salud, Baltimore, EE.UU.
Instituto de Sostenibilidad e Innovación en la Cadena Alimentaria, Departamento de Ciencias de la Salud y Departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica y de Comunicaciones, Universidad Pública de Navarra, Pamplona.
Departamento de Medicina, Universidad de Granada.
CIBER sobre Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), Instituto de Salud Carlos III, Madrid.

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