La asistencia para el desarrollo de la salud disminuyó alrededor de 21 % entre 2024 y 2025; la precipitada erosión refleja la retirada de la OMS de Estados Unidos, Argentina y otros países, el desmantelamiento de la United States Agency for International Development - USAID (Agencia de Estados Undios para el Desarrollo Internacional) y el crecimiento de compras para guerras que absorben recursos destinados a programas sanitarios.
El comentario que publica la revista The Lancet * analiza la composición generacional de los procesos vigentes que rediseñan la salud mundial y ofrece propuestas para encarar el nuevo sistema. El texto examina además si una estructura conducida por los mismos especialistas durante una generación puede resultar apta para el futuro y propone medidas para incorporar a quienes deberían implementarla.
Los firmantes, profesionales de mitad de carrera nacidos en su mayoría en países de ingresos bajos y medianos, trabajan dentro de las instituciones que describen y reconocen los privilegios derivados de su posición.
El comentario resalta que más del 70% de los líderes de la salud mundial son hombres y el 80% proviene de países de ingresos altos; apenas el 5% corresponde a mujeres de naciones de ingresos bajos y medianos.
El Grupo de Trabajo de la OMS, integrado por 25 miembros y encargado de proponer una hoja de ruta hacia un ecosistema más coherente, inclusivo y liderado por los países, carece de representación juvenil, eliminada durante las consultas.
La reforma en curso excluye casi por completo a los profesionales jóvenes y de mitad de carrera, pese a que serán ellos quienes deberán implementar durante décadas las decisiones que hoy adoptan dirigentes de generaciones anteriores. Los diseños que dejan afuera a sus ejecutores resultan más difíciles de concretar y más fáciles de abandonar; por consiguiente, la medición de la composición etaria, el poder compartido y el financiamiento de la sucesión aparecen como respuestas necesarias.
Ruptura de una trama
La salud mundial logró avances históricos en vacunación, supervivencia infantil y respuesta frente al VIH, aunque la arquitectura que sostuvo esos logros nació de asimetrías de poder propias de otra época, hoy en riesgo de ruptura.
La asistencia sanitaria para el desarrollo cayó alrededor del 21% entre 2024 y 2025, con retrocesos visibles en la respuesta al VIH, la salud materna y los servicios destinados a mujeres y niñas. Los procesos de reforma proliferaron como respuesta, entre ellos el Grupo de Trabajo Conjunto de la OMS, la Iniciativa UN80, la Agenda de Lusaka, la Iniciativa Accra Reset y diálogos impulsados por los CDC de África y Wellcome Trust.
Todos los foros discuten qué debe cambiar y de qué manera, mientras su conducción permanece mayormente en manos de los mismos líderes que edificaron la estructura actual hace más de dos décadas.
Las reformas adoptadas entre 2026 y 2027 regirán durante décadas y quedarán en manos de personas que hoy transitan la primera mitad de su carrera, prácticamente ausentes de los órganos que redactan los cambios. La permanencia en los cargos también acota el diseño, dado que las jerarquías establecidas perpetúan su propio modelo simplemente por el valor otorgado a determinados saberes considerados creíbles.
Las propuestas vigentes convergen en la consolidación institucional, el financiamiento y la racionalización de mandatos; pocas abordan la sucesión del liderazgo y ninguna especifica qué profesionales llevarán adelante la implementación de los cambios acordados.
Las negociaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible ofrecen un ejemplo, porque la partida de negociadores veteranos agotados dejó un vacío de capacidades y demostró que la copropiedad intergeneracional alivia a los titulares tanto como habilita a sus sucesores. La participación estructurada de profesionales jóvenes fortalece la adopción de políticas y la resiliencia de la fuerza laboral sanitaria; además, los desafíos decisivos de las próximas décadas quedarán a cargo de la cohorte actualmente excluida. La renovación generacional no reemplaza la redistribución del poder hacia los países y comunidades marginados por el sistema; constituye, en cambio, un requisito aplicable a toda mesa de reforma, incluidas las convocadas en el Sur Global.
Acciones propuestas
La primera acción propuesta consiste en que cada plataforma, panel o secretaría de reforma convocada desde 2026 publique la composición etaria de sus miembros, junto con el género, la nacionalidad y la base institucional, incluidos los equipos de redacción. Los convocantes deberían garantizar que al menos un tercio de los integrantes de cada nuevo organismo tenga menos de 40 años y membresía plena, es decir, derechos de redacción y decisión, no un simple rol de observador.
La segunda acción plantea compartir el poder entre generaciones mediante copresidencias entre líderes veteranos y emergentes, traspasos escalonados de la responsabilidad de redacción y tutorías en ambas direcciones, con la copropiedad como meta y no la sustitución.
La tercera acción propone financiar la sucesión, destinando una parte definida del presupuesto de cada proceso a la participación de profesionales de inicio y mitad de carrera mediante tiempo protegido, tareas de redacción y plataformas regionales entre pares.
El grupo autoral organiza una plataforma independiente e interregional de profesionales de inicio y mitad de carrera, destinada a elaborar opciones de reforma aplicables, cuya composición por edad, género y geografía también publicará con idéntico criterio. Sus prioridades iniciales abarcan el diseño de la sucesión en las grandes instituciones, la cobertura sanitaria universal con presupuestos decrecientes y la gobernanza de amenazas prolongadas como la crisis climática, la resistencia antimicrobiana y la inteligencia artificial. Los obstáculos reales incluyen normas de antigüedad que equiparan la experiencia con la permanencia, fondos canalizados por guardianes institucionales y la invocación de la crisis para postergar la renovación bajo la consigna de estabilizar primero y transferir después.
La implementación también enfrentará fricciones, como comparaciones incómodas, cupos cumplidos de manera nominal mediante asientos de observador y la resistencia de los titulares a ceder un control que sus incentivos profesionales recompensan.
Sucesión como solución
La generación encargada de ejecutar las decisiones actuales debería participar en su diseño junto con quienes hoy conducen la salud mundial, en vista de que la experiencia acumulada y la mirada de largo plazo resultan complementarias y no excluyentes.
Ninguna de las propuestas exige a los dirigentes actuales que abandonen sus puestos; el planteo funciona como una invitación a trabajar juntos y a considerar la sucesión como una solución inmediata, no como un problema diferido.
Los obstáculos prácticos, desde la resistencia institucional hasta el cumplimiento meramente formal de los cupos, no justifican postergaciones y obligan, en cambio, a precisar los estándares desde el inicio de cada proceso. La reconstrucción de una arquitectura sanitaria golpeada por recortes y retiradas exige una conducción renovada, capaz de sostener las reformas durante décadas y de responder a amenazas prolongadas que exceden los mandatos actuales.
Los autores cierran con una afirmación generacional: no aguardan el nombramiento como futuros líderes de la salud mundial, porque consideran que ya emergen como tales en el presente.
* The Lancet
Global health reform is missing a generation
Brian Li Han Wonga ? Giulia Gasparrib ? David Imbago-Jacomec ? Lucy Fagand,e ? Sahil Tandonf ? Neira Budionog ? Omnia El Omranih,i,j ? Shakira Choonarak
7 de noviembre, 2026
Filiaciones:
a- Department of International Health and WHO Collaborating Center for Public Health Leadership and Workforce Development, Maastricht University Care and Public Health Research Institute, Maastricht, Países Bajos
b- Londres, Reno Unido
c- Quito, Ecuador
d- Royal Free London NHS Foundation Trust, Londres
e- United Nations Major Group for Children and Youth, Nueva York, EE.UU.
f- Fondation Chanel, Singapur
g- Tabu.id Foundation, Yakarta, Indonesia
h- Youth Climate Justice Fund, EE.UU.
i- The Blavatnik School of Government, University of Oxford, Oxford, Reino Unido
j- Faculty of Medicine, Ain Shams University, El Cairo, Egipto
k- Johannesburgo, Sudáfrica
